Tegumento
Álvaro, Facundo Belén, Belén Boeris, Cecilia Catalin, Chongo Futbolista, Flavia Da Rin, Jazmín Kullock, Lola Orge Benech, Marco Pimentel, Nicolás Said, Agustina Salomón, Jimena Travaglio, Victoria Young
Fundación El Mirador
04.02.21 | 11.03.21

Con curaduría de Maca Zimmermann, Tegumento reúne obras de trece jóvenes artistas de edades diversas, y propone “un panorama actual y posible de una generación que está en constantes mutaciones corporales, sensitivas, emocionales y políticas” –señala la Fundación El Mirador−. 

Frente al Parque Lezama, donde se ubica la sala de la fundación, la muestra comienza al atravesar una gruesa cortina negra y sentir un territorio blando e irregular bajo los pies: el piso está cubierto de arena, de pared a pared, mientras la iluminación fue programada para variar en intensidad, aunque siempre tenue y nocturna. A su vez, impregna el ambiente un fuerte olor a naftalina, obra de Cecilia Catalin (San Nicolás, 1985), quien crea instalaciones olfativas para cada una de las exhibiciones en El Mirador.

Del techo, una tanza cubierta con mechones de cabello natural sostiene Rapunzel (2019), un autorretrato en cartapesta de Jazmín Kullock (Buenos Aires, 1995). Más adelante, del piso parece sobresalir una base irregular cubierta de arena donde se apoya Naturaleza muerta 2 (2020), de Facundo Belén (La Plata, 1979), codirector del colectivo artístico platense NN. La pieza combina la figura de un pie cuyos dedos culminan en brillantes uñas amarillentas, sobre el cual se levanta una especie de tetera con un ojo saliendo del pico, con otras formas y deformaciones envueltas en capas de cerámica, látex y parafina. Belén muestra también tres videoclips de la performance Macedonia (2020), en los cuales tres personajes con atuendo vegetal bailan entre las naturalezas muertas del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Pettoruti. A su lado, una estructura imperfectamente circular proyecta su sombra: se trata de Sin título (2021), una obra de Mortal Kombatz (Victoria Young, Buenos Aires, 2001), que combina poliuretano expandido, alambre, aluminio y esmalte para simular una esfera hueca de vísceras metalizadas. Sobre una de las paredes perimetrales cuelga un tapiz de cuentas plásticas (2015) de la serie “Psicoface” de Jimena Travaglio (Viedma, 1986), conjugando un contorno de llamas y colores vivos en un trabajo de puntillismo. A su lado, en una pintura de Belén Boeris (Ramallo, 1995), un grupo de personajes de cuerpos rojizos parecen retorcerse sobre un fondo oscuro en torno a una extraña figura verde que se expande desde el centro de la tela hacia los bordes. De la misma artista, una figura pequeña pero monstruosa flota en la sala, inspirada quizás en  Alien, el octavo pasajero (1979) de Ridley Scott o en otros personajes gelatinosos y terroríficos de la ciencia ficción. Sobre otra de las paredes, ocho pinturas de Marco Pimentel (Buenos Aires, 1995) representan formas entre corpóreas, acuáticas y florales sobre papel. Las une una línea negra de bordes difusos −como si se tratara del tallo peludo de una planta− trazada directamente sobre la pared.  

La exposición continúa al bajar una escalera que conduce a una sala subterránea. A los costados de los escalones, un grupo de plantas en macetas de la serie “Plantitas” de Álvaro (Buenos Aires, 1994) se conecta a un sistema que reproduce y amplifica los sonidos de sus imperceptibles y constantes movimientos, los cuales se alteran notablemente al tocar hojas y tallos. Al final de la escalera, un pequeño marco dorado encierra hojas y flores “enresinadas” –así lo describe la ficha técnica–: Todavía húmedo (2021), de Lola Orge Benech (Córdoba, 2000). El título de la obra puede leerse en dos inscripciones arriba y abajo del marco. En este espacio cabe asimismo otra esfera de Mortal Kombat, en otro color, y una tercera, plateada, ya en el interior de la sala, brilla suspendida de una cadena sujeta al techo. También del cielo raso cuelga otro personaje de Boeris, tal vez un pájaro prehistórico, desconocido y monstruoso (Sin título, 2020). En uno de los ángulos se levanta Mano verde (2020), de Álvaro, un dibujo sobre papel apretado entre dos planchas de vidrio atadas por una soga y apoyado sobre el piso. Otra cabeza-autorretrato (Sin título, 2020) de Kullock descansa sobre una almohada mientras de su boca se desprende una sustancia transparente. De Travaglio, puede verse una obra (2020) posterior a la de la sala de planta baja, de la misma serie, “Psicoface”; en este caso, un dibujo sobre papel, que brilla con colores intensos y pareciera representar una cabeza de fuego. Nicolás Said (Buenos Aires, 1995) expone cuatro dibujos de pequeño formato en tinta sobre papel. En ellos traza con gran detalle figuras y paisajes que conjugan formas reconocibles como humanas con otras, aparentemente vivientes, quizá mutantes, desarrolladas con gran precisión y fantasía. Agustina Salomón (Buenos Aires, 1991) dibuja con grafito sobre papel: en sus piezas se funden el adentro y el afuera, lo vegetal y lo animal, lo micro y lo macroscópico. Chongo Futbolista (Franco Scioli, Balcarce, 2000) presenta una acuarela con algodón sobre papel. En la superficie acuosa de los colores acuarelados se distinguen cabezas y cuerpos etéreos que parecen flotar, unidos por una endeble estructura de algodón que atraviesa la obra. Los bordes del papel se doblan, separándose de la pared y evidenciando cierta fragilidad. En el centro de la sala, un monitor reproduce una nueva versión de La epopeya de la crisálida (2019), el video que Flavia Da Rin (Buenos Aires, 1978) proyectó originalmente en Ruth Benzacar.

El texto curatorial de Zimmermann explica que Tegumento funciona como “la capa de protección interna y externa que nos cubre y protege del afuera… Es un hábitat común de las sensaciones, caricias, amores perdidos o encontrados, mudados, callados, olvidados, dolidos. La mutación nos encuentra con otros cuerpos, en un espacio en blanco, donde somos todos extraños”. La exposición –sigue– “traza un camino colectivo, cubre heridas, nos conecta en silencio y a los gritos, incluso nosotrxs mismos”. Acompaña la muestra un fanzine con textos del curador y de las escritoras Maia Grinspun y Cecilia Palmeiro.