Orgullo y prejuicio (Arte en Argentina en los 90 y después)
Ernesto Alli, Valentina Ansaldi, Gabriel Baggio, Florencia Bohtlingk, Jimena Brescia, Carolina Cuervo, Emilia de las Carreras, Alfio Demestre, Desiree De Stefano, Iván Enkin, Dana Ferrari, Estanislao Florido, Nadia Martynovich, Ulises Mazzucca, Magdalena Petroni, Fran Stella, Vale Vilar
Galería Nora Fisch
Desde 14.09.20

Galería Nora Fisch abrió a través de su página web el primer capítulo de Orgullo y prejuicio (Arte en Argentina en los 90 y después), un ciclo de muestras virtuales y proyecto de investigación con curaduría del historiador del arte Francisco Lemus que esboza, como su nombre lo indica, un panorama del arte argentino a partir de la década del noventa. La primera entrega funciona a modo de introducción e incluye obras de Feliciano Centurión (San Ignacio, 1962 – Buenos Aires, 1996), Fabulous Nobodies (Roberto Jacoby, Buenos Aires, 1944 y Mariana “Kiwi” Sainz, Buenos Aires, 1967), Rosana Fuertes (Mar del Plata, 1962), Alberto Goldenstein (Buenos Aires, 1951), Jorge Gumier Maier (Buenos Aires, 1953), Fernanda Laguna (Hurlingham, 1972), Lux Lindner (Buenos Aires, 1965), Alfredo Londaibere (Buenos Aires, 1955-2017), Marcelo Pombo (Buenos Aires, 1959), Cristina Schiavi (Buenos Aires, 1954) y Omar Schiliro (Buenos Aires, 1962-1994). La exposición conjuga piezas del período ya integradas a importantes colecciones con otras que se encuentran disponibles en el mercado. La curaduría de Lemus se propone abarcar “más allá de los espacios emblemáticos y los artistas representativos; [para] reparar en omisiones, sumar recorridos que se han escurrido de las escrituras del arte, proyectar una escena que fue integrada por personas laboriosas y excéntricas”.

El sitio contiene diferentes niveles de información: en la entrada, una página “viewing room” [ver + info] presenta el texto curatorial y una selección de imágenes de obras que pueden cliquearse para obtener los epígrafes completos, una biografía del artista redactada específicamente según los ejes de la investigación y una serie de documentos y lecturas relacionadas con la pieza, muchas de las cuales fueron transcriptas y traducidas para esta ocasión. La selección de documentos incluye, entre otros, el texto “Avatares del arte” [ver + info] impreso originalmente en La hoja del Rojas, junio de 1989, una suerte de manifiesto en el cual Jorge Gumier Maier, artista y curador de la Galería del Centro Cultural Ricardo Rojas de 1989 a 1996, repasaba las ambiciones de cierta pintura expresionista y concluía que “el arte, lo sagrado, se escurre de las pretensiones, adolece de fugacidad, se instala donde no se lo nombra”. Lemus destaca la audacia y el rol protagónico que adquirió el espacio dirigido por Gumier Maier, especialmente porque “otorgó a los artistas la posibilidad de desentenderse de los grandes temas valorados por el arte y, al mismo tiempo, formalizar las imágenes de la contracultura que circulaban por todos los rincones de la ciudad”. En cuanto a las obras, Lemus recalca la importancia del “perfil queer” y observa a la vez que no se trata de “un arte que verifique su época por medio de la protesta, pero sí da cuenta de sus pulsaciones; prevalece la micropolítica como forma de vida y el afianzamiento de las relaciones con lo más próximo. El ingreso de lo doméstico funcionó como una caja de resonancia que traspasó los límites del hogar abriéndose paso como condición de existencia de las imágenes”.

El proyecto de investigación contempla sin embargo que “no todo sucedió en torno al Rojas”. Las trayectorias de algunos artistas transitaron por discotecas y espacios alternativos como Cemento y Bolivia, mientras que otros provenían de ciudades como Rosario, Mar del Plata, San Miguel de Tucumán y Bahía Blanca donde la apertura democrática también habilitó cambios. “Se conformó una trama en la que los artistas comenzaron a apropiarse del paisaje cultural que ofrecía la época. El campo del arte argentino –como lo conocemos hoy– se constituyó en los años noventa”. La galería remarca que allí comenzaron “desarrollos, abordajes, modalidades de producción y maneras de gestionar que atraviesan las décadas siguientes como líneas de fuerza que llegan al presente e influyen en las prácticas artísticas locales de los más jóvenes. Surgieron en un contexto de vaivenes económicos y virus acechante que encuentra puntos en común con el presente”. El curador explica cómo en ese período se amplió el mercado del arte contemporáneo y se profesionalizó su producción y exhibición. Fue en esos años que “los espacios y las fundaciones artísticas se multiplicaron, las galerías comerciales dirigieron los intereses hacia el arte contemporáneo, se creó la feria arteBA y se desarrollaron las clínicas de arte. El ingreso de capitales privados nacionales y transnacionales destinados a la promoción del arte se conjugó con la renovación iniciada por la política cultural de la posdictadura. El programa de formación para artistas impulsado por Guillermo Kuitca, el Taller de Barracas y las diferentes becas financiadas por la Fundación Antorchas fueron instancias de profesionalización y visibilidad. El Espacio Giesso, el Instituto de Cooperación Iberoamericana, el Casal de Catalunya, la Fundación Banco Patricios y algunos museos municipales alojaron como pudieron el arte contemporáneo”.

El ciclo de exhibiciones continuará con seis entregas que se irán publicando cada veinte días: la segunda se titula La construcción de una escena: conceptualismo adolescente y conceptualismo didáctico e incluye obras de Esteban Pagés, Emiliano Miliyo, Carlos Subosky y Máximo Lutz, Jacoby y Sebastián Gordín, Fuertes y Raúl Flores; la tercera tendrá como protagonista y título: Alberto Goldenstein: El mundo del arte; la cuarta se concentrará en Formas de vida. Imágenes queer y supervivencias, mostrando obras de Londaibere, Pombo y los Fabulous Nobodies; la quinta parte: Fernanda Laguna. Utopía y manualidad; la sexta, Claroscuro latinoamericano, reunirá trabajos de Claudia del Río y Elba Bairon. El ciclo concluye con: Lux Lindner: dibujos. “El propósito no es solo armar una muestra online –declara la galería−; sino también crear un archivo de imágenes y documentos de referencia que pueda explicar y traducir [para un contexto internacional] la sensibilidad local, su génesis”.