MILIYO / COSTA
Emiliano Miliyo, Eduardo Costa
Cosmocosa
24.05.21 | 31.07.21

MILIYO / COSTA reúne una selección de piezas de Emiliano Miliyo (Buenos Aires, 1970) y de Eduardo Costa (Buenos Aires, 1940), dos exponentes del arte conceptual contemporáneo. Algunas de ellas integraron exposiciones en la sede de Florida 1000 de la Galería Ruth Benzacar y en el Instituto de Cooperación Iberoamericana “cuando Emiliano era la joven promesa y Eduardo, ya consagrado, había regresado de Nueva York”, señala Cosmocosa. Por primera vez, sus obras se exhiben en diálogo directo, mostrando formas de convergencia entre dos artistas de diferentes generaciones. 

Célebre por sus esculturas modeladas en pintura acrílica maciza, presentes en las colecciones del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) en Madrid y del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, por ejemplo, Costa ha explorado, a lo largo de los años, las posibilidades de la pintura para despegarse de una superficie-soporte y formar objetos reconocibles. En esta ocasión, expone un conjunto de obras que continúan esas investigaciones. Entre ellas, Painting of Scott Burton’s table (ca. 1989), la cual reproduce en pintura maciza la mesa que el escultor diseñó para su realización en cemento [Untitled (Table), 1983-1987]. A pesar de que la apariencia de ambas “tables” coincide en forma, color y dimensiones, Costa varía el material y altera en esa operación la funcionalidad y el sentido del objeto. Miliyo, por su parte, exhibe aquí su Pala de nieve (2010), en que reemplazó el mango original del objeto por un tubo de luz fluorescente. La pala pierde su utilidad convencional y ahora ilumina la pared de la galería de arte. En otra de las obras, una base redonda, fragmento de una columna romana, funciona como pedestal para un libro sobre Leonardo da Vinci (Muerte, 2013). Al observarlo de cerca, ese soporte con la apariencia de haber atravesado cientos de años, revela una estructura granulada: es telgopor. 

En obras más recientes, Costa experimenta con la pintura acrílica, pero sujetándola a un bastidor, del cual se había separado en obras anteriores. En Milagro 5 (2011) realiza un corte triangular en un lienzo y cubre con pintura sólida una superficie que permite “completar” el cuadro, dándole a la obra un contorno, cuyos bordes se sujetan del rectángulo de madera. Pedazo de tierra (2007-2008), en negro profundo, presenta extremos irregulares porque exceden los límites del bastidor que la sostiene. Otras obras como Pintura blanda blanca y negra transversal (2018) o Torso de adolescente negra en plano fluido (2009-2010) son blandas y pueden exhibirse, gracias a esta característica, sobre los ángulos de la pared, ya que su superficie tiene la capacidad de adaptarse a la forma que la sostiene. En otros casos, el artista superpone en una misma obra un cuadrado de pintura monocroma sobre madera y un triángulo de pintura maciza embastada (Classical Black Monochrome with Triangular Insertion, 2014; Positions of a Triangle in Relation to a Rectangle II, 2014; Classical white monochrome with triangular insertion, 2014). Estas piezas parecieran retomar la abstracción de Kazimir Malévich, pero para concentrarse en la pura materialidad. 

Entre la materialidad y el materialismo, Miliyo imprime en gigantografía un billete de 1 dólar estadounidense y lo expone, arrugado y rígido, sobre el suelo, convertido ahora en una escultura de gran formato, como si, caído y pisoteado, hubiera crecido hasta convertirse en un objeto tridimensional (Manto, 2010). A su lado, sobre la pared, cuelga Refugio (2010), una obra que imita en su forma el respaldo del icónico sillón que Charles y Ray Eames diseñaron en 1956. De dimensiones más amplias que su original, la versión de Miliyo presenta pequeñas réplicas de los planetas del sistema solar en lugar de los botones que se insertan sobre la superficie de cuero, remitiendo a la vez al espacio sideral y a la calidez hogareña. Otra obra que altera las proporciones, Facsímil (esc. 1:3) (2002) reproduce el diario Clarín del 25 de enero de 2000 en miniatura. Entre otras informaciones, se lee que dos gemelos de doce años han tomado mil rehenes.

Ambos artistas se han dedicado a su vez a operaciones en las que recrean obras de la historia del arte. Miliyo realiza un collage digital (Anamorfosis, 2003) retomando y aislando la imagen de la calavera que Hans Holbein pintó en el primer plano de Los embajadores (denominada en realidad Jean de Dinteville y Georges de Selve, 1533). La imagen aparece distorsionada de acuerdo con las proporciones de la perspectiva anamórfica en la pintura original. Un invento del Renacimiento temprano: para percibir las proporciones correctas de este tipo de imagen, la mirada de la persona espectadora debe situarse en el ángulo superior, si está ubicada en el lado derecho, o bien en el ángulo inferior, si está ubicada en el izquierdo. Costa, por su parte, fabrica su propia versión de la Rueda de bicicleta (1916-1917) de Marcel Duchamp [Duchamp/Costa Wheel (Edición), 2008)]. Esta versión reemplaza los rayos por una estructura espiralada que produce un efecto hipnótico al girar. En estas piezas, tanto Costa como Miliyo indagan sobre las distorsiones que engañan al ojo. Frente a ellas, una lámpara incandescente se apoya sobre un pedestal negro. Un ojo redondo de resina incrustado en su superficie blanca parece vigilar, atento, los movimientos en la sala (Mercurial, 2010, de Emiliano Miliyo).