Una gotita en suspensión
Jorge Pomar
PASTO
13.02.21 | 28.03.21

Jorge Pomar (Buenos Aires, 1987) presenta Una gotita en suspensión en la Sala 2 de PASTO, donde incluye dos series de obras: en el centro del espacio sitúa diez banderas intervenidas que cuelgan del techo delimitando un espacio circular. En los bordes, expone su reciente serie de pinturas “Cielos”, que desbordan los bastidores cubriendo de celeste el perímetro de la sala. Acompaña la muestra un texto de Joaquín Barrera.

Confeccionadas de acuerdo con la normativa de su uso protocolar, que establece el tamaño, el tipo de tela y los colores a utilizar según el sistema de identificación cromática Pantone, nueve de las banderas en la exhibición representan a los países “más poderosos del mundo”, según el artista: Alemania, Arabia Saudita, Brasil, China, Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Rusia y Turquía, a las cuales suma la argentina. Desde el interior del círculo que conforman, pueden observarse los colores, los moños y la intervención con parches textiles que realiza sobre la superficie de las telas. Muchos de ellos reproducen los logos de las grandes empresas productoras de armas, entre otras: Benelli, Bersa, Hatsan y Colt. Estos parches se combinan con otros, de forma circular y más simples en su diseño, que muestran “caritas sonrientes” o smileys. En diálogo con el coleccionista Gustavo Bruzzone [ver + info: https://www.instagram.com/p/CLQT1lsgjF4/], Pomar manifestó que quiso “reunir estas banderas que traman su agenda anual, mundial, en pos de hacer crecer su economía vendiendo servicios armamentistas, armas, productos vinculados a la violencia y la agresividad”. La investigación del artista indica que la cifra destinada anualmente a la producción y comercialización de armas y servicios militares en el planeta equivale a un billón ochocientos mil millones de dólares, “aproximadamente el 5% del PBI mundial”. La cifra, “un número con muchos ceros que se vuelve abstracto” está representada en las piezas a través de los numerosos smileys, que “son [a su vez] ceros” –continúa su explicación−.

Pomar cuenta que comenzó el desarrollo de la serie “Cielos” (2020) durante el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio, y que surgió ante “la imposibilidad de salir, de viajar, de ver amplitud y tener aire”. En la galería, el grupo de obras confunde deliberadamente “la tela con su soporte, la pared”, creando una superficie continua de cielo pintado que no se interrumpe en los límites del lienzo, sino que se expande por la pared, y a su vez se vincula con la serie de banderas, ya que estas suelen ubicarse en el exterior y en altura, flameando contra el cielo. “Esas banderas son estandartes de la violencia de un patriotismo estatal siniestro, militarizado y policial –escribe Barrera–. Con el silencio y el aval de los medios y del mercado crece a pasos agigantados la carrera armamentista y bacteriológica y los bloques geopolíticos y los sistemas de poder se mueven como piezas de ajedrez dejando a su lado campos estériles de peones heridos. El agua, contaminada y podrida que sube al cielo, está a punto de crujir. Ronda en el ambiente una angustia sincera de que algo está por pasar pero que nunca sucede del todo. Hay una tensión visible entre el estado de suspensión de una gota que nunca cae, en un vaso que está a punto de rebalsar”.