I ♥ Buenos Aires
Erica Bohm, Adriana Bustos, Jimena Croceri, Sofia Durrieu, Cristina Piffer, Mariela Scafati, Candelaria Traverso, Agustina Woodgate
mor charpentier
04.05.21 | 15.06.21

La galería parisina mor charpentier, que ha visitado la ciudad de Buenos Aires para participar de la feria arteBA desde el año 2014, decidió rendir homenaje a la escena artística porteña. Convocó para ello a ocho galerías: Barro, Herlitzka + Faria, Isla Flotante, Nora Fisch, Pasto, Piedras, Rolf Art y Ruth Benzacar, las cuales aportaron obras de sus artistas para armar un Online Viewing Room (OVR) en la página web de su anfitriona. Cada una expone aquí dos obras −o una serie de trabajos− de una integrante de su plantel de mujeres artistas. “Nos sorprendió gratamente –declara la galería francesa− que… todos… eligieran una mujer”. El OVR comienza con una referencia respecto del contexto de la invitación para luego incluir un perfil de cada galería, acompañado de imágenes de sus salas de exhibición, un comentario general sobre el trabajo de cada artista, las imágenes de las obras con sus respectivos epígrafes y un link que amplía la información sobre cada una (ver + info).

Acerca de Barro, el OVR destaca que dispone de un espacio de 400 m2 en el Distrito de las Artes y de una sucursal en Nueva York. La galería participa con la instalación Primaria Argentina político / Primaria en escala (2017) y la escultura Untitled (World Globe) (2014) de Agustina Woodgate (Buenos Aires, 1981), una artista que “traza nuevos mapas que disuelven los límites políticos que organizan paradigmas, unifican lenguajes y crean piezas a partir de los excedentes descartados del capitalismo” −dice la galería−.

Con un perfil que se especializa en la “difusión, comercialización y proyección internacional del arte moderno, conceptual y contemporáneo latinoamericano”, Herlitzka + Faria presenta en esta ocasión Serie (Chakana) (2019) y la pieza CH’IXIS 3 (2020), de una de las más jóvenes integrantes de su plantel, Candelaria Traverso (Córdoba, 1991). La artista encuentra inspiración en las ferias de los “mercados cholos” (propios de los pueblos originarios de Sudamérica), donde se vende ropa usada de origen estadounidense y europeo, la cual nos llega desde China y Corea para terminar en un contexto que ofrece comida regional, remedios caseros y hojas de coca. Traverso utiliza la arpillera plástica con la que se envuelven esos fardos de ropa, con las marcas e inscripciones de todo su recorrido, al mismo tiempo que busca sumergirse en las prácticas y costumbres ancestrales del mundo andino, “los resultados son piezas que reflexionan sobre historias de intercambios, migraciones, sincretismo, comercio y múltiples temporalidades” −dice la explicación sobre su trabajo−.

Isla Flotante comenzó en 2012 como un espacio gestionado por artistas, que fusionaba la socialización, la producción y la exhibición, mostrando el trabajo de la generación joven. En los años siguientes, la presencia de la galería en ferias internacionales contribuyó al crecimiento exponencial del proyecto. Seleccionó para el OVR, Niñ* (2015) y Meme (2019), de Mariela Scafati (Buenos Aires, 1973), en ellas la artista “traslada sus prácticas íntimas de bondage a la materialidad del cuadro. En sus obras –explica− siempre laten sus intereses más personales: el deseo, la calle, los otros. A través de esta falta de mediaciones, de la obra como acción directa, logra el difícil desafío de conectar sus experimentaciones formales con sus militancias privadas y políticas”.

Nora Fisch inauguró en 2010 como un pequeño espacio alternativo y hoy representa a algunos artistas-emblema de la escena porteña contemporánea, a quienes difunde, entre otras acciones, a través de su participación en ferias internacionales. Su programa de exhibiciones se caracteriza por el interés conceptual y social. En esta ocasión, presenta dos obras recientes de Adriana Bustos (Bahía Blanca, 1965), Burning Books XI y Bestiario de Indias I (ambas de 2020). La artista aborda temas como el colonialismo, la construcción de lo femenino desde la mirada patriarcal, la censura y la represión de ideas. A partir de un trabajo de investigación, procede a compilar y archivar imágenes de fuentes diversas, cargadas de significados. “Luego utiliza este repertorio de imágenes para construir sus diferentes series, combinándolo y generando nuevos significados en su yuxtaposición. El dibujo laborioso es central en su obra, como si las imágenes adquirieran una nueva carga energética a través del trabajo manual minucioso de la artista” −detalla la galería−.

Pasto se define como un espacio de crecimiento colectivo que “excede sus propios límites físicos al acompañar a los artistas en el desarrollo de proyectos en otras instituciones”. Apuesta especialmente “al mercado regional con el objetivo de contribuir a la creación de lazos entre artistas, curadores, críticos y coleccionistas de América del Sur”. Aquí presenta Planet Stories (Earth) (2013) y la serie “Calendar” (2006), de Erica Bohm (Buenos Aires, 1976). Los intereses de la artista giran en torno al paisaje “para pensar nuevos modos de interactuar con la luz y el tiempo e investigar diferentes fenómenos naturales, atmosféricos y geomagnéticos”, y al imaginario del espacio exterior y sus múltiples representaciones, a las que considera una metáfora de “escape de la realidad y, ante todo, la excusa para retratar el viaje que las imágenes hacen entre nosotros, hasta o desde nosotros” −sintetiza la galería−.

Piedras comenzó en 2014 como discoteca y espacio de proyectos. Al año siguiente se convirtió en una galería que representaba a artistas contemporáneos emergentes y, desde 2016, participa en ferias de arte internacionales. Sostiene que “cada muestra está diseñada como un proceso abierto donde el carácter experimental del proyecto prima sobre su potencial comercial”. Su programa exhibitivo suele incluir “intereses ligados al género, a las economías neoliberales y al poder de la ficción en lo cotidiano”. Aquí eligió siete fotografías de la serie “El aire entre nosotrxs tiene forma de hueso” (2020), de Jimena Croceri, que documenta una serie de acciones realizadas entre 2016 y 2020, en las cuales la artista invitó a diferentes colaboradores a “solidificar” el espacio −convertido en un objeto escultórico− entre sus cuerpos. “Su trabajo explora puntos de flexibilidad entre gestos y rituales que se convierten en nuevos métodos para performances, videos, dibujos, instalaciones o composiciones sonoras”.

Fundada en 2009, Rolf Art se concentra en obras que examinan la fotografía y sus límites. La galería gestiona el posicionamiento a nivel nacional e internacional de su plantel de artistas sosteniendo la producción y promoción de sus obras, proyectos y publicaciones tanto editoriales como audiovisuales. Su selección para el OVR incluye dos obras de Cristina Piffer (Buenos Aires, 1953): Doscientos pesos fuertes y Untitled (ambas de 2010), serigrafías con sangre vacuna disecada sobre vidrio y acero inoxidable. Pertenecen a la serie “Las marcas del dinero”, en la cual replica fragmentos de la iconografía del papel moneda de finales del siglo XIX. En general, su trabajo propone reflexionar acerca de las tensiones entre el discurso oficial y las voces silenciadas de los protagonistas de distintos episodios a lo largo de la historia argentina.

Ruth Benzacar fue fundada en 1965 y desde entonces promueve el arte contemporáneo, enfocándose en el argentino. Pionera en la inserción del arte latinoamericano en la escena mundial, mantiene una fuerte presencia en las ferias de arte internacionales. Además, “con el convencimiento de que el arte contemporáneo es un actor social y político importante en todos los contextos”, organiza y hospeda no sólo exhibiciones, sino otros eventos tales como conversaciones públicas, presentaciones de libros y performances “que acompañan y enriquecen los contenidos de cada exposición”. En esta ocasión presenta Too sexy for my body (2018) y Virgencilla atanudos (2013-2017), dos esculturas de Sofía Durrieu (Buenos Aires, 1980). “Su trabajo trata de examinar dónde, entre los objetos, discursos y construcciones ‘estándar’ de la conducta contemporánea y la vida doméstica, aparece la posibilidad de una ruptura, con el objetivo de empujar la percepción más allá de su condicionamiento funcional. Los problemas relacionados con la funcionalidad y la violencia inherente al código del paradigma orientado a la eficiencia suelen estar presentes” −explica la galería−.

Mor charpentier observa que existe en las obras que componen la selección un interés compartido por “el análisis y deconstrucción de las imágenes, en forma de cartografías, billetes, libros y documentos”, un modo de détournement −procedimiento que toma un objeto creado por el sistema político hegemónico para distorsionar su significado y producir un efecto crítico−, ligado “con la memoria individual y colectiva”.