Gloria que delata una sumisión a la fantasía
Guillermo Iuso
Ruth Benzacar
26.04.21 | mediados de junio 2021

Guillermo Iuso (Buenos Aires, 1963) presenta Gloria que delata una sumisión a la fantasía en la sala 2 de la galería Ruth Benzacar, donde reúne trece obras de su producción “prepandémica” (2019). Al mismo tiempo, la editorial Simetría Doméstica, que dirige Estefanía Papescu y se especializa en la difusión de libros realizados a mano por artistas visuales y escritores, exhibe, en el kiosko cercano a la entrada de la sala principal, una selección de cuadernos, anotadores y un volumen encuadernado con los registros de observaciones, garabatos y bocetos del artista desde 2007 a 2010. Durante la primera semana de la exposición, todos ellos estuvieron dispuestos sobre una mesa para que el público accediera a revisar y leer sus páginas. Cabe destacar que algunas hojas han sido cortadas: el proceso de trabajo las hizo pasar de su estatuto de borrador a integrar una obra (otra) de la producción del artista. 

En la sala, las dimensiones de cada pieza se expresan según su largo y su ancho en centímetros. Sin embargo, sus perímetros no se corresponden en este caso con rectángulos ni con otras figuras euclidianas. Estas piezas mezclan lo recto con lo curvo, los lados son desparejos y, rara vez, dos líneas corren paralelas entre sí. Para el sociólogo y ensayista Juan Laxagueborde, autor del texto que acompaña la exposición, tienen “forma de torta o escudo”, pero también podría compararse con la de un juego de mesa, por ejemplo, el Ludo Matic o el Juego de la Vida, cuyos tableros no se caracterizaban por ser planos. Estas obras están hechas con pintura relieve sobre papel y madera. Es decir, la pintura, aquí, tampoco es plana, sino que va acumulándose para moldear pequeños volúmenes que se levantan de la superficie, al mismo tiempo que se adhieren a ella. Una observación cercana permite distinguir, debajo de los volúmenes más transparentes, las hojas manuscritas, quizá aquellas que antes notamos como faltantes. 

Iuso superpone capas de papel, que luego procede a pintar y a engrosar con la pintura plástica. A la vez, divide la superficie en sectores de contornos también informes, que se logran distinguir y conectar entre sí a través de líneas, garabatos y colores contrastantes: algunas son azules y parecen representar grandes lagos, otras simulan quizá rutas en medio de un paisaje o delimitan una zona agrietada, tal vez peligrosa. En este sentido, se las puede pensar como imágenes de mapas. Y siempre, en cada una de sus obras, un espacio está reservado a la palabra, que proporciona el título a la pieza, trazado en finas líneas con la misma pintura, son esas reflexiones autorreferenciales o confesiones que caracterizan su trabajo y que anuncian, por ejemplo: “Los ruidos de lo que no quiero aparecen en la realidad de mi imaginación” o “Me doy el ‘gusto’ de esquivar lo que me convertiría en una persona aniquilada”. Ellas afloran en la superficie, pero provienen quizá de esos papeles garabateados en el fondo de la pintura.