Los primeros pintores eran cazadores
Implosión!
Marta Minujín
Fundación Santander Argentina
08.04.21 | septiembre de 2021

Marta Minujín (Buenos Aires, 1943) presenta Implosión!, un proyecto site specific creado para la sede de la Fundación Santander Argentina. Desde la calle, un gran primer plano del rostro de la artista cubre la puerta de entrada y su nombre se extiende horizontalmente sobre los paneles de vidrio de la planta baja. “La gente entra por mi cara y van a terminar dentro de mi cabeza” –adelanta, aludiendo a la puerta de acceso y a Autorretrato mediático (2021), la escultura interactiva que instaló en la terraza del edificio−. El recorrido comienza en Conceptos entrelazados (2021), una escultura blanda fluorescente multicolor de gran formato, hecha de 63 colchones y almohadones amorfos, a los que se suman dos espejos y dos retratos en gigantografía de la joven Minujín en su taller de la rue Delambre, en París. Fue allí donde trabajó por primera vez pintando estos materiales blandos en tonos vibrantes. En el mismo hall, Arte inmersivo (2021), un cubo cerrado de cuatro por seis metros transfigura los volúmenes de la obra anterior en una experiencia audiovisual. Dentro del habitáculo, una proyección envolvente de las coloridas franjas de los colchones quieren provocar la sensación de ser observadas desde el interior de la escultura. En ese espacio, las personas podrán “bailar con la música que hay [un fragmento deformado de una melodía del compositor estadounidense Philip Glass se repite en loop], y descubrir cosas que no vieron mirando [la pieza] desde afuera” −propone la artista y agrega que “sin público esa obra no existe”−. 

El historiador del arte Rodrigo Alonso, autor del texto que acompaña la muestra, contextualiza el empleo de colchones, a lo largo de la extensa producción de Minujín, en los inicios de su carrera. “Los primeros aparecieron casi por casualidad –explica–, cuando la artista incluyó el de su casa en la realización de una obra; luego, los fue encontrando en descartes de hospitales, en la basura y en los lugares más insospechados”. Dos instalaciones tempranas en el Instituto Di Tella, Eróticos en Technicolor y ¡Revuélquese y viva! (ambas de 1964), “traducían las nociones de erotismo y vida en estructuras y dispositivos construidos con colchones, y que promovían, además, la intervención del público. Más tarde, en los Estados Unidos, recubrió una galería de arte con ese material creando un espacio de encuentro activo e inusual (Galería blanda, 1973)”. Los colchones permitían incorporar un elemento de la sociedad de consumo en sus obras, “como lo estaban haciendo otros creadores de manera simultánea –los llamados artistas pop– en el mundo. Pero, de a poco, se transformaron en una representación de la vida misma, ya que en ellos –como asegura Minujín– nacemos, morimos, hacemos el amor y pasamos gran parte de nuestra existencia”. Alonso subraya que esta “perspectiva vital” se manifiesta, por un lado, en “la modificación de la superficie de los colchones mediante franjas de colores estridentes que transmiten energía lumínica y vitalidad; [y] por otro, [en] la desacralización de la obra artística y su conversión en una experiencia lúdica, descontracturada e interactiva”. 

Al aire libre, la tercera obra reproduce a través de barrotes de hierro pintado de dorado y con detalles de neón, en 3D, el retrato de Marta Minujín con sus característicos anteojos Ray Ban. Por sus líneas se puede subir hasta alcanzar un código QR. Al escanearlo, el público encuentra una serie de preguntas, por ejemplo: “Si un artista fuera un fenómeno natural, ¿cuál sería?” o “¿Qué herramienta de comunicación representa mejor esta época?”. Una aplicación denominada Mapa de las almas se encarga de procesar las respuestas y transformarlas en colores para posibilitar el encuentro de personas afines, es decir, que hayan obtenido un tono cromático similar. Minujín declara que dedica sus trabajos “a todas las personas en general”, ya que siempre le interesó “que la gente pueda olvidarse un minuto de su vida cotidiana y meterse en el arte, como meterse en otro planeta” y asegura que esta obra tampoco tendría sentido sin la participación del público.

Entre otras actividades de extensión vinculadas a Implosión!, el 10 de mayo comienzan los talleres de formación artística (online y gratuitos) que ofrece la Fundación Santander. A cargo de Flavia Da Rin, Majo Moirón, Julián León Camargo y Tomás Rawski, tienen el propósito de expandir las prácticas y reflexiones presentes en la muestra y en otros proyectos de la artista (ver + info). Por otro lado, las visitas educativas continuarán su desarrollo en el aula virtual, invitando a docentes de todo el país a acceder a una guía de actividades y diferentes capacitaciones online con el objetivo de acercar a sus estudiantes al arte contemporáneo a través de la obra de Marta Minujín, a quien Guillermo Tempesta Leeds, vicepresidente de Fundación Santander Argentina, define como “la embajadora del arte argentino y un ícono internacional del arte de vanguardia”.