Meteora
Fabián Bercic
Calvaresi Contemporáneo
11.03.21 | 07.05.21

Bajo el aspecto de una exhibición arqueológica, Fabián Bercic (Lanús, 1969) reúne en Calvaresi Contemporáneo siete esculturas, de las cuales dos son “naves” y cinco son “cascos”, y tres fotografías, todas correspondientes al estadío actual de su proyecto Meteora, que viene desarrollando desde hace por lo menos cinco años y que presta su título a la presente muestra, pero también nombró a la instalación, de características muy diferentes, que realizó en 2018 en el Centro Cultural Recoleta (CCR) y a la pieza de 2016 con que obtuvo el Primer Premio Adquisición en la categoría Escultura en la 106ª edición del Salón Nacional de Artes Visuales (2017, ver+info https://issuu.com/palaisdeglace/docs/obras_premiadas_2017_issu).

Aquella pieza, un poliedro o figura geométrica en tres dimensiones sostenida por un trípode, inició el imaginario Meteora. Formalmente, la obra incorpora elementos del futurismo de los años cincuenta y sesenta, permeado por las ideas y el optimismo de la carrera espacial, que también abarcó la producción de objetos para el consumo doméstico.

Al año siguiente, Bercic viajó a San Martín de los Andes para instalarse por unos días en la Residencia Manta. Durante su estadía, en el mes de junio, pudo presenciar una intensa nevada y pasó mucho tiempo “subiendo al cerro… Realizando bocetos para un proyecto futuro. Aprendiendo del bosque, de la nieve, de las y los montañistas, del clima”. Las tres fotografías en la exposición fueron tomadas allí y muestran esculturas de hielo, figuras geométricas, mimetizándose y a la vez sobresaliendo con sus puntas afiladas, en un paisaje cubierto de nieve. “En ese momento –cuenta el artista− tenía como proyecto realizar un fragmento del Ballet Triádico (Das Triadische Ballet, estrenado en 1922) de Oskar Schlemmer (ver+info https://en.wikipedia.org/wiki/Triadisches_Ballett), que se presentó siendo él profesor de la Bauhaus… Yo quería llevar un pedacito del ballet, con dos de los personajes, a una montaña durante una tormenta de nieve. Es un cortometraje que realicé en el 2019 (Ballet triádico). Pero, previamente, hice esta investigación en San Martín de los Andes, de estas figuras geométricas relacionadas con la Bauhaus, pero que por su propio peso se caían y se convirtieron en esto: ‘meteoritos’ en la nieve.”

Luego de esa experiencia, Bercic creó para el CCR una instalación. Partía entonces de un dato de la historia de la ciudad de Buenos Aires: “A fines del siglo XIX, se construyeron en parques y plazas públicas, grutas, parecidas a cavernas, que funcionaban como un paseo de recreo exótico” −informaba el centro−. Bercic se inspiraba para aquella etapa de Meteora (2018) en esas construcciones de las que ya no quedan rastros, “para recrear un paisaje artificial de troncos cubiertos con nieve” que se podía recorrer como si se tratara de “un camino en medio del bosque”. Las grutas comenzaron a interesarle cuando descubrió que en Plaza Constitución, lugar por el que transita habitualmente, había habido una enorme. “Empecé a rastrear arqueológicamente estos datos y traer a la memoria algo que existió y duró muy poco tiempo. La gruta fue destruida y completamente olvidada”. Estas reconstrucciones se vinculan con el “Mundo Meteora”, ya que ese imaginario “anuncia un presente y un porvenir… [pero] tiene [también] ecos históricos… Este futuro cambia el pasado” −explica el artista−. Bercic se refiere a que, de alguna manera, el futuro modifica la forma de ver e interpretar el pasado, cuando altera “dónde ponemos el acento o qué es lo que nos importa a través de este nuevo paradigma. Meteora para mí es un nombre, una especie de figura mitológica que representa una época vinculada con lo contemporáneo y con lo futuro”.

Las obras del imaginario Meteora están atravesadas por el relato de una película que Bercic aún no realizó, pero que comienza con “una nave que baja rodando sobre la ladera de una montaña completamente nevada y por fin cuando se detiene se abre, sale de su interior un personaje que anuncia: ‘Ella está por llegar’. Este anuncio de un futuro por llegar es la idea de Meteora. La nave que cae es completamente cromada, refleja todo el exterior como si fuese un espejo. Estas naves, que para mí son tan importantes, podrían provenir de algo extra o intraterreno y están muy relacionadas con las figuras de nieve. Por eso digo, no es que vienen del exterior, sino que se materializan en la propia nieve, de la propia naturaleza. Tal vez, se estén materializando y de repente empiezan a caer y se abren y es la propia naturaleza que nos está dando mensajes. Las tres patas que tienen que ver con Meteora son las naves, por un lado, lo femenino y la naturaleza, por otro. Desde 2016 vengo dibujando las naves, pensando en sus interiores y en los trajes que tienen las personas que viajan adentro. La muestra en Calvaresi tiene un formato museístico… muestra el punto en que estoy ahora en mi investigación. Muestro dos naves, muestro las fotos en el medio ambiente, en la naturaleza, de estas materializaciones geométricas de la nieve y estos cascos de guerreras que son parte de los trajes de las chicas que llegan” −explica Bercic−.

Exhibidos sobre lustrados pedestales, la serie de “cascos” representa distintas cabelleras femeninas en diferentes colores. Sus títulos, Osée, Balkis, Sara, Nicée y Iole, corresponden a los nombres que utiliza Monique Wittig en su libro Guerrilleras (Les guérillères, 1969): “una especie de épica femenina… que intercala en medio del relato bloques de nombres históricos de mujeres. No tienen apellido. Algunos se pueden rastrear; otros, es más difícil: Balkis, por ejemplo, es la reina de Java; Osée es ‘la Osada’ −sigue el artista−. Yo uso los cinco primeros; en el texto hay como 470… Me interesa volver a nombrar a estas mujeres históricas en la forma de estos cascos de guerra como un nuevo bastión”. Natalia Ortiz Maldonado, editora de Hekht (ver + info https://hekht.com.ar/) y traductora de Guerrilleras al español, se encargó de escribir el texto que acompaña la exhibición, un pequeño relato fragmentado, que “habla por bloques, habla de esta búsqueda en que no hay una linealidad, sino que son ideas que van conjugando este imaginario. Meteora atraviesa diferentes formatos y en algún momento va a tener un formato de película. Mientras tanto va a seguir habiendo esculturas y naves y chicas anunciándonos este porvenir tan, para mí, prometedor” −enfatiza Bercic−.