Equinoccio
Ernesto Alli, Valentina Ansaldi, Gabriel Baggio, Florencia Bohtlingk, Jimena Brescia, Carolina Cuervo, Emilia de las Carreras, Alfio Demestre, Desiree De Stefano, Iván Enkin, Dana Ferrari, Estanislao Florido, Nadia Martynovich, Ulises Mazzucca, Magdalena Petroni,
Fran Stella, Vale Vilar
Pólvora 720
20.09.20 | 10.10.20

A comienzos de 2020, Alfio Demestre (Buenos Aires, 1976), Iván Enkin (Buenos Aires, 1987) y Nadia Martynovich (Buenos Aires, 1987) instalaron sus talleres en un galpón del barrio de Monserrat, en la ciudad de Buenos Aires. Las dimensiones del espacio, unos 380 metros cuadrados, alcanzaban para desarrollar sus propias obras, pero también para organizar muestras, clases, charlas, presentaciones de libros y otras actividades colaborativas en razón de sus propios intereses, sin la necesidad de responder a la lógica del mercado del arte. A fines del verano comenzaron a gestar la muestra Equinoccio, con la intención de inaugurar el 21 de marzo, como una forma de abrir oficialmente las puertas y dar a conocer el espacio. Pero la llegada del otoño los encontró con las medidas de aislamiento sanitario por COVID-19. La primera muestra en Pólvora 720 se postergó hasta después de instaurado el protocolo que rige para visitar las galerías de arte [ver + info] y estuvo lista para el Equinoccio de primavera, reuniendo a 17 artistas de distintas generaciones, cuya afinidad surge de los afectos y se expande hacia las obras.

La mayor parte de las piezas fueron recientemente producidas o se encontraban inéditas. Ulises Mazzucca (Santa Fe, 1997), el artista más joven en la exhibición, muestra dos dibujos tallados sobre ambos lados de una antigua tabla de madera sin restaurar. Ernesto Alli (Buenos Aires, 1981), un óleo en que tres célebres obras pertenecientes a la colección del Museo Nacional de Bellas Artes se ven arrumbadas en un escenario apocalíptico. Nadia Martynovich superpone pequeñas fogatas a paisajes de ruinas que dibuja en lápiz y acuarela. El fuego agrega color, pero actúa sin quemar los objetos. La pieza Lo que quiero juntar (2020) de Fran Stella (Buenos Aires, 1993) incorpora a la superficie pictórica una multiplicidad de capas de color y formas que permiten a la mirada atenta descubrir detalles nuevos cada vez. Estanislao Florido (Buenos Aires, 1977) recrea una escena de pintura clásica sobre una caja de cartón desarmada con inscripciones en coreano, hallada entre desechos urbanos. La búsqueda de restos se vuelve por momentos arqueológica, por ejemplo, cuando Gabriel Baggio (Buenos Aires, 1974) desentierra un pico en medio del campo, que luego empleó para realizar una réplica en cerámica esmaltada para su obra La Pampa se ve desde adentro (2017). Emilia de las Carreras (Buenos Aires, 1989) instala el esqueleto de un animal fabuloso que retuerce sus vértebras en el medio de la sala. Dana Ferrari (Buenos Aires, 1988) pinta sobre cartón un rostro monstruoso formado con detalles ornamentales. Florencia Bohtlingk (Buenos Aires, 1966), también pintora, participa con dos autorretratos. 

Vale Vilar (Buenos Aires, 1974), en dos obras de su serie “Le Diable” (2020) utiliza una paleta alusiva a la pintura estadounidense de la década del sesenta para representar paisajes esotéricos donde viven personajes de las cartas del tarot. En colores similares, Valentina Ansaldi (Buenos Aires, 1994) pinta vistas urbanas en que destaca las líneas arquitectónicas, las sombras y sobre todo las formas orgánicas de las plantas como únicos seres vivientes. Jimena Brescia (Buenos Aires, 1980) combina Hierro, tronco, piel, corteza, liana & vidrio sobre pared, materiales que dan título y contenido a su ensamble, confundiendo los límites entre naturaleza y artificio, entre lo efímero y lo duradero. Desireé De Stefano (Buenos Aires, 1994) construye una escena de iluminación barroca con una figura femenina recostada entre elementos naturales para producir una instalación virtual inmersiva con la técnica de fotogrametría. Alfio Demestre presenta los dibujos geométricos que realiza con el robot poliarticulado que él mismo construyó y programó, en un proceso que incluye intervenciones manuales espontáneas. Iván Enkin elabora intrincadas tramas de papel al calar un envoltorio metalizado de bombones y la tapa de una revista pornográfica. Carolina Cuervo (Godoy Cruz, 1986) realiza collages con materiales textiles y bordado, superponiendo motivos lineales y florales que remiten a un imaginario tradicionalmente asociado con el universo femenino. Por último, Magdalena Petroni (Buenos Aires, 1986) presenta una instalación en que dos espejos retrovisores se levantan desde los armazones de dos sillas apiladas, recubiertos con poliuretano expandido, un material de apariencia carnosa por las características de su forma y color. De uno de los laterales, cuelga una peluca plástica cuyos extremos se acercan al piso mientras una luz led le proporciona a la pieza un tinte azul y artificial.