Villa Celina
Celina Eceiza
Moria Galería
11.03.21 | 27.04.21

Celina Eceiza (Tandil, 1988) presenta Villa Celina, su segunda muestra individual en Moria, para ella intervino las salas de la galería utilizando telas que alteran su perímetro, las dividen en dos o cubren puertas y ventanas. Su trabajo con técnicas artesanales para la construcción de espacios se basa en prácticas de las culturas nómades mientras que sus pinturas en tela incorporan el dibujo, el bordado, el patchwork y el teñido. En este último caso, por ejemplo, toma la técnica del batik del campo de la moda y la emplea como posibilidad pictórica. Así, entre referencias eclécticas y paredes blandas de material textil, expone pinturas y un grupo de esculturas en yeso.

La exhibición propone transitar diferentes “calles”, denominadas Cuerpo, Imaginación, Mente, a las cuales se suma el Boulevard Fantasía; alegóricas arterias, no literales, aunque −agrega Eceiza−, a la manera de calles y avenidas, “se cruzan, [y] proyectan luces y sombras entre sí”. La luz se refiere en este caso a la parte consciente de la mente, a “imágenes y espacios entendidos de forma literal”. La sombra, en cambio, alude a lo inconsciente, a los significados ocultos o subyacentes en las imágenes, por ejemplo, en las representaciones de lo femenino, del rol materno y de los intercambios entre seres humanos y animales. La fantasía en este contexto se entiende como el “lugar en el que la mente, tanto consciente como inconsciente, encuentra un lugar completo gracias y a través del arte” (Eceiza).

El Boulevard Fantasía se sitúa al comienzo del recorrido, en el foyer, y funciona como “bienvenida a la villa” –explica la artista−. Sobre las telas que cubren las paredes se ven fragmentos de ciudad pintados: una pared de ladrillos, un edificio del mismo material con ellos “casi derretidos”, además de una pintura de una flor “que corre con cara de pánico” y otra, de un pato, “más grande que nuestros propios cuerpos” −detalla Eceiza−. Y prosigue: “Aquí la fantasía es entendida no como un espacio alejado de la realidad, sino como aquel lugar necesario para poder habitar con imaginación y libertad la existencia de todos los días”.

El recorrido continúa en una sala recubierta por tela blanca. Sobre la tela se apoyan cuadros realizados también en material textil, cuyas imágenes corresponden al ámbito de lo familiar: un gato gris comiendo, un pájaro llevando sus huevos y una maternidad, entre otras escenas. “Podría decirse que estas son la Mente, pensada en este caso puntual como un espacio en blanco impreso de lo cotidiano” −explica la artista−.

Una puerta más estrecha que las que habitualmente se utilizan en la galería abre a un tercer espacio, construido igualmente en tela. Aquí los colores de las paredes van alternando tramos negros, anaranjados, azules y violetas, entre otros tonos vibrantes. El cuadro más próximo a la entrada presenta la imagen de tres máscaras. Con respecto a esta pieza, la artista comenta que aluden “a la idea del disfraz”. En este mismo espacio cuelgan pinturas sobre toalla que representan pájaros, murciélagos y un delfín con una flor. Estas “se encuentran más cerca del dibujo animado que de la realidad” −aclara Eceiza−. En otra de las pinturas, una chica desnuda está sentada en una bicicleta mientras un perro intenta alcanzar con sus dientes uno de sus glúteos. Aquí su propuesta conjuga “el imaginario de lo animal-fantasioso, la picardía y lo imaginativo en clave infantil pero también perversa”.

Las paredes de la cuarta sala, también de tela, se encuentran enteramente cubiertas con manchas de pintura generadas por la acción del cuerpo, técnica también conocida como dripping. Sobre estas superficies, dos pinturas representan a mujeres “en posiciones de fuerza” –describe la artista−. En otra de las pinturas se ve, en negro sobre negro, un cuerpo femenino desnudo impreso sobre la tela. Siete esculturas de yeso se distribuyen sobre el piso y se apoyan contra las paredes. Están hechas “con la misma técnica utilizada para recomponer los huesos”. Estas piezas forman “partes de cuerpos – miembros fálicos – panzas – senos que [a su vez] toman forma de vasijas”. Si Mente e Imaginación funcionan como las principales “energías” en las anteriores, “esta sala es corporal en un sentido literal, pero también en [cuanto a] acción pictórica”, dice Eceiza. El Boulevard Fantasía atraviesa cada una de estas calles y las vincula entre sí.