Un rectángulo amarillo pende justo de mi cara
Alita Olivari
Vasari
17.03.21 | 14.05.21

Con curaduría de Juan José Cambre, Alita Olivari (Buenos Aires, 1973) presenta Un rectángulo amarillo pende justo de mi cara, su primera exposición individual, en Vasari. La muestra incluye una selección de obras recientes a través de las cuales la artista expande su imaginario de seres fantásticos y figuras alegóricas en múltiples lenguajes y materiales: cerámicas, dibujos en lápiz de color, esculturas que combinan cemento, terracota, madera y hierro, además de tres poemas que hacen las veces de textos de sala.  

Los trabajos descubren un universo entre onírico y delirante que tiene por protagonistas principales a dos seres vegetales: Alocasia odora y Sprekelia formosissima, que corresponden también a las nomenclaturas científicas de las plantas conocidas como “oreja de elefante” y “flor de lis”, respectivamente. Sus cuerpos “se disuelven en formas abstractas, y la geometría, encarnada y desobediente, nos toma de la mano para sumergirnos en el extraño mundo de Alita” −destaca Vasari−. 

Cerca de la entrada, cuatro obras corresponden a representaciones del personaje de Alocasia, cuyas iniciales coinciden con las de la artista: dos piezas medianas combinan escultura y dibujo en cerámica esmaltada; de las restantes, una incorpora el cemento y el hierro y proyecta al personaje a la gran escala, manteniendo cierta forma ovalada como de “cabeza”, las “trenzas” laterales y los trazos sobre la “piel” o superficie. La cuarta pieza del grupo, Retrato de AO (2020), es un dibujo, también de gran formato, en que se reconoce la trenza lateral, así como algunos colores y formas que van apareciendo en las esculturas. Todas ellas conforman al personaje imaginario basado en la oreja de elefante, que tiene al mismo tiempo características antropomorfas.

En el sector opuesto de la sala, otro gran dibujo representa de cuerpo entero a Sprekalia formosissima (2020), con un vestido. Sus trazos planos y el marco de vértices redondeados remiten a una figura de naipe español, tal vez una reina. Cerca de ella, un anillo de cerámica esmaltada con tiras de color está atornillado a un rectángulo negro más pequeño y ancho. Ambos cuelgan de una fina estructura metálica y representan la cabeza del mismo personaje (Cabeza de Sprekalia formosissima, 2021). Entre las demás piezas, Patos protectores (2018), dos personajes antropomórficos con cabeza de pato, están atravesados por un patrón de características geométricas: en la obra parecen estar transportando un jarrón desproporcionadamente grande para el tamaño de los porteadores. La pieza remite a la lógica de la cerámica utilitaria, aunque establece con ella una distancia al crear una escena ficcional con personajes fantásticos. Otras esculturas, Pato (2021), Reina (2019) y Kuan-yin (2020) −la diosa de la misericordia en el budismo chino−, contribuyen a la creación de este mundo imaginario al combinar sus extrañas formas en el espacio con dibujos sobre la superficie de la cerámica, lo que la galería describe como una “geometría animada” propia de estas obras recientes de Olivari, en que los patrones abstractos recuerdan a ciertas figuras geométricas aunque sin por eso responder a una lógica matemática. 

En este mundo de animales antropomorfos, otra obra reciente ¿Podés hacer copia? (2020) representa a un cisne de estatura humana hecho en madera y hierro. Parado sobre sus pies chatos de ave acuática, lleva en su pico una cadena con una máscara de cerámica atravesada por rayas diagonales. Al igual que cierta tecnología contemporánea de reconocimiento facial, la pregunta parece no diferenciar entre una cabeza y la imagen de su cara. En la vidriera de la galería se exhibe el dibujo de una figura femenina hecha de líneas de colores sobre azulejos blancos (Merlo SL, 2018), enmarcado en finas líneas de hierro negro. Los trazos, sin embargo, se extienden más allá del encuadre, que prolongan, en líneas volumétricas de hierro, las curvas coloridas que forman las “trenzas” de este personaje. Evidencia, tal vez, de que las imágenes fantásticas de Olivari se escapan hacia la realidad.