Petite mort
Enzo Luciano, Lorena Ventimiglia
PM galería
25.03.21 | 23.04.21

PM trasladó su sede al barrio de Retiro, donde inauguró Petite mort, con obras recientes de Lorena Ventimiglia (Buenos Aires, 1971) y una pieza en video acompañada de cuatro pinturas de Enzo Luciano (San Juan, 1989). En su nueva etapa, la galería se propone “promover la experimentación y el cruce de disciplinas artísticas… y también el diálogo intergeneracional. El objetivo es hacer muestras mensuales de dos artistas de distintas generaciones y mundos para enriquecerlos y vincularlos”. En el marco de cada una de las exposiciones habrá además bandas de sonido diseñadas para las obras o performances musicales y un texto de ficción especialmente escrito para acompañar la muestra que luego formará parte de una novela. La galería planea además estrenar una sala virtual para la exhibición de obras digitales. 

Ventimiglia seleccionó pinturas y esculturas de su reciente producción, en las cuales continúa la investigación sobre los límites y las posibilidades del esmalte sintético que viene realizando desde hace doce años. La artista utiliza el material para pintar sobre tela, pero también experimenta con los volúmenes que pueden crearse con este tipo de pintura cuando se deja secar y carece de un soporte como lienzo o papel. A partir de este proceso conforma esculturas, principalmente realizadas a través de la superposición de capas, luego apoyadas sobre piedras e intercaladas con pequeñas piezas de cristal. Su trabajo “se mueve entre volúmenes de pintura pura que contrarían la gravedad, una lógica líquida que crea una ilusión de detenimiento donde el tiempo se vuelve pintura” −describe la galería−. En las paredes perimetrales, un conjunto de cuadros representan oscuras cuevas inundadas de agua o angostas rendijas luminosas que se abren sobre un fondo negro y brilloso. Las piezas se inspiran en el mítico viaje de los Argonautas, en especial en la figura de Butes tal como la analiza el escritor y latinista Pascal Quignard en el ensayo que dedica al personaje (Boutès, 2008) que se arrojó al agua al escuchar el canto de las sirenas. A propósito –declara Ventimiglia–: “Ese enfrentar la nada sin poder evitarlo me cautivó y empezaron las preguntas. ¿Cómo es que no pudo resistirse? ¿Qué vio? ¿Era tirarse a un vacío viscoso y oscuro o a un bálsamo eterno?”.

En el siguiente sector, Enzo Luciano instala Post máquina −un video de animación 3D acompañado de una banda de sonido especialmente diseñada para la muestra por CHLO− y un grupo de cuatro óleos. El conjunto establece un diálogo entre la imaginería virtual-digital y el paisaje pictórico partiendo “del render [y llegando] a la pintura” −informa PM−. Son, en este caso, las telas que siguen el rastro de la máquina, “creando así un paisaje remoto e inmaterial”.