Sur moderno: Journeys of Abstraction – The Patricia Phelps de Cisneros Gift
Antonio Bonet, Lygia Clark, Lucio Fontana, María Freire, Jorge Ferrari Hardoy, Gego, Alfredo Hlito, Giula Kosice, Juan Kurchan, Raúl Lozza, Hélio Oiticica, Jesús Rafael Soto, Joaquín Torres García et alii
MoMA
21.10.19 | 14.03.20

La exhibición Sur moderno: Journeys of Abstraction—The Patricia Phelps de Cisneros Gift en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) motivó un extenso diálogo entre Inés Katzenstein —curadora de Arte Latinoamericano y directora del Instituto de Investigación Patricia Phelps de Cisneros para el Estudio de Arte de América Latina en el MoMA— y su colega Gabriel Pérez-Barreiro —actualmente asesor senior de la Colección Patricia Phelps de Cisneros, y su director desde 2008 hasta 2018—. La charla (Ver + info) fue transmitida en vivo el 28 de mayo pasado en el marco del ciclo de “Virtual views” (Ver + info), cuya programación continúa semanalmente en la plataforma digital del museo.

Con curaduría de Katzenstein, Sur moderno reunió en el tercer piso un conjunto de pinturas, esculturas y trabajos sobre papel realizados entre principios de la década del cuarenta y los primeros años de la del setenta en Brasil, Venezuela, Argentina y Uruguay. Con piezas que llegaron al acervo de la institución entre 1997 y 2016 a través de donaciones de la Colección Cisneros, la exposición destaca, entre otros y otras artistas, la obra de Lygia Clark (Belo Horizonte, 1920 – Río de Janeiro, 1988), Gego (Gertrud Goldschmidt, Hamburgo, 1912 – Caracas, 1994), Raúl Lozza (Alberti, 1911 – Buenos Aires, 2008), Hélio Oiticica (Río de Janeiro, 1937-1980) y Jesús Rafael Soto (Bolívar, 1923 – París, 2005), “centrándose en el concepto de transformación: una reinvención radical del objeto artístico y una renovación del entorno social a través del arte y el diseño”, señala la información del museo. La exhibición incluye, a su vez, una amplia selección de documentación y materiales de archivo que ayudan a situar las obras en sus contextos locales.

La muestra se organiza en torno a dos secciones principales y una parte final. La primera, bajo el título «Obras de arte como artefactos, obras de arte como manifiestos», reúne un grupo de piezas que subvirtieron los formatos convencionales de la pintura y la escultura. “Recortes, pliegues, objetos articulados, marcos recortados y experimentos que cuestionaron la autonomía del objeto artístico son algunos ejemplos de las exploraciones materiales de estos artistas; Escultura móvil articulada (1948) de Gyula Kosice (Košice, 1924 – Buenos Aires, 2016) cuestiona la escultura tradicional al unir tiras de bronce articuladas para crear una estructura móvil que desafía tal clasificación”, ejemplifica el museo. La exposición incluye, asimismo, obras de origen europeo pertenecientes también a la colección del MoMA, como Construcción espacial no. 12 (ca. 1920) de Aleksandr Ródchenko (San Petersburgo, 1891 – Moscú, 1956), destacando la influencia del constructivismo ruso en el arte sudamericano. Otra de las salas exhibe, junto a Doble transparencia (1956), de Jesús Rafael Soto, Broadway Boogie Woogie (1942-1943), del holandés Piet Mondrian (Amersfoort, 1872 – Nueva York, 1944), cuyos trabajos se conocían a través de reproducciones y “tuvieron un gran impacto en el desarrollo de la abstracción en la región”. La obra del venezolano es un intento por transformar la bidimensionalidad de la pintura de Mondrian en una experiencia tridimensional.

La sección «Moderno y abstracto» muestra cómo el lenguaje de la abstracción contribuyó a la transformación del entorno vital, generando una alianza entre artistas, diseñadores y arquitectos que trasladaba los principios geométricos de la pintura abstracta a la producción industrial de objetos de uso cotidiano. Sin título (1954) de María Freire (Montevideo, 1917-2015), por ejemplo, se muestra junto con materiales de archivo y obras de la Colección de Arquitectura y Diseño del MoMA en una exploración de proyectos públicos y diseño de muebles, entre ellos la Silla B.K.F. (1938), desarrollada por los arquitectos Antonio Bonet (Barcelona, 1913-1989), Juan Kurchan (Buenos Aires, 1913-1975) y Jorge Ferrari Hardoy (Buenos Aires, 1914-1977).

Una sección final está dedicada a la retícula como uno de los motivos centrales de experimentación del arte moderno y toma como eje central un conjunto de piezas de Gego y de Hélio Oiticica. Aquí se ubican también: Ritmos cromáticos III (1949) de Alfredo Hlito (Buenos Aires, 1923-1994) junto a Composition VIII (The Cow), de Theo van Doesburg (Utrecht, 1883 – Davos, 1931) y Construcción en blanco y negro, de Joaquín Torres García (Montevideo, 1874-1949). Es justamente esta pintura la que abre el intercambio entre Katzenstein y Pérez-Barreiro sobre las particularidades de la abstracción en cada uno de los países que abarca la muestra, las implicancias políticas del pensamiento de los artistas y el contexto en que desarrollaron sus obras.