Juan Del Prete. Pintura Montada Primicia
Juan Del Prete
Roldan Moderno
18.03.20 | 20.04.20

Roldan Moderno presentó la muestra Juan Del Prete. Pintura Montada Primicia y un libro que lleva el mismo título, con curaduría, la primera, y edición al cuidado, el segundo, de Santiago Villanueva. Ambos se concentran sobre todo en una selección de obras inéditas de Juan Del Prete (Vasto, 1897 – Buenos Aires, 1987) que datan de las décadas del setenta y ochenta. El guion curatorial establece una serie de núcleos, armando un recorrido que pone especial énfasis en el uso del color, de los materiales y su tratamiento para pensar al artista no solo como pionero de la abstracción local, sino para entenderlo como figura central en el surgimiento del arte contemporáneo en la Argentina. El libro contiene reproducciones de ochenta obras, que comprenden las piezas de la muestra y suma otras, además del texto curatorial y las contribuciones de las artistas Claudia del Río y Fernanda Laguna y la historiadora del arte Sofía Dourron.

Los núcleos se detienen en la utilización del color rosa −“una constante desde 1920”− y del dorado; en las abstracciones de los años 60, 70 y 80; en la “actitud de estudiante” del artista al trabajar de manera experimental con los materiales; su forma de reutilizarlos en los ensamblajes con cartón corrugado y, por último, en un grupo de pinturas sobre distintos soportes y de diferentes épocas sobre la noche y la nocturnidad. La persistencia del color rosa a través del tiempo aleja a Del Prete de sus contemporáneos, quienes raramente lo utilizaban, y lo hace coincidir con la generación del “arte rosa” −una de las nomenclaturas elaboradas por el discurso crítico para referirse a los artistas reunidos alrededor de la Galería del Centro Cultural Rojas, creada por Jorge Gumier Maier en 1989−.

Comenta el curador que, en una muestra en la galería Van Riel, en 1962, Del Prete presentó el concepto de “pintura montada” para referirse a composiciones “realizadas con obras que destruyó previamente: obras destruidas que sugieren obras”, lo que nos permite pensar sus composiciones “desde la destrucción y no desde la construcción, como usualmente las pensaron los concretos” −sostiene Villanueva−. Y agrega que, para él, ya no tiene sentido entender la obra del artista desde el debate abstracción-figuración: “Si queremos pensar la obra de Del Prete hoy creo que hay que olvidarse brevemente de estas polarizaciones, que solo producen un enfrentamiento interno e innecesario dentro de su propia producción”. Por este motivo, retoma y titula “pintura montada”.

En su contribución al libro sobre la muestra, Sofía Dourron explica que “la pintura u obra montada es una especie de conjugación del collage en cartón corrugado de los años 30; las obras con materiales encontrados de los años 50 y 60; y los objetos hechos con materiales descartados y electrodomésticos viejos de los años 70 y 80”. Esta forma de trabajar con materiales que no son nobles para la pintura llevan al curador a vincular su producción con la de artistas de la generación siguiente, como Omar Schiliro, Ariadna Pastorini, Feliciano Centurión, Claudia del Río y Fernanda Laguna, quienes en su mayoría participaron en la Galería del Rojas durante los años noventa. Trabajaron “desde el ensamblaje, con palanganas, alambres, telgopor, caracoles y pensando, algunxs, la pintura donde no debería tener lugar: telas, colchas, ladrillos. Del Prete está en este grupo, donde la obra se acerca a materiales para mostrar modos de existencia. Cuando en 1962 hace Composición con corteza muestra un modo de existencia, del material y la pintura juntos conviviendo en un nocturno”.