Matar y morir
Gabriel Baggio
HACHE
10.03.20 | 02.05.20

Gabriel Baggio (Buenos Aires, 1974) presenta su primera exposición individual en HACHE: Matar y morir. Las obras en la muestra toman como disparador una escena en que el escritor Osvaldo Baigorria –a cargo del texto que acompaña los trabajos− describe el momento en que se vio obligado a matar un oso grizzly en 1979 (Sobre Sánchez, Mansalva, 2012) y que le permite pensar “al matar y morir como expresiones de vida. Y como hechos básicos de la existencia. No matar o morir, binarismo inútil y oposición peligrosa, apta para toda guerra” −aclara Baigorria−. Baggio trazó en lápiz negro sobre papel blanco la figura de un oso muerto boca arriba con genitales humanos. Ozzy se llama la obra, nombre que podría surgir de una mezcla entre “Osvaldo” y “grizzly”.

Gabriel Baggio, Matar y morir (boceto), 2018 – 2019, barniz acrílico sobre impresión laser. 19 x 29 cm
Gabriel Baggio, Matar y morir , 2018-2019, hongos, marcador, grafito y carbonilla sobre lienzo, 200 x 360 cm

Otra de las obras expuestas utiliza como soporte una extensa tela que cubrió la mesa en la que el artista modeló, durante un año y medio, un friso de cerámica basado en imágenes de personas muertas, torturadas y degolladas de la historia de la representación visual de Occidente. El material fue dejando marcas en forma de hongos y grafismos que luego formaron una gran pintura que presta su título para toda la exhibición.

Gabriel Baggio, Ozzy, 2019, lápiz sobre papel, 20 x 30 cm

Matar y morir se titula también la pintura de la cabeza de un oso rugiendo que, en tonos de rojo, arde sobre un fondo oscuro, y podría relacionarse con otro conjunto escultórico de cerámica esmaltada que sobre una de las paredes conforma Pegasus. Argenta/Buenos Aires, 1979 (2020), que alude al caballo alado que nace de la sangre del cuello de Medusa. La fecha del título −1979− marca la sincronía entre un hito de la infancia del artista, en Buenos Aires, y la matanza del oso en un bosque canadiense, en la localidad de Argenta, por parte de Baigorria. Pegasus nombra también a una constelación de estrellas que en ese momento podía observarse desde los cielos nocturnos de los hemisferios Norte y Sur. Otras dos constelaciones realizadas en cerámica brillan a su vez en dos paredes de la galería, remitiendo en simultáneo, aunque por separdo en este caso, a los cielos nocturnos de ambos hemisferios. Al Norte corresponde la obra-constelación Osa mayor, osa menor Argenta/Buenos Aires. 1979 (2020); al Sur, Cruz del sur. Argenta/Buenos Aires. 1979 (2020). Así, la muestra evoca distintas formas de simultaneidad: la de la vida y la muerte, la de las constelaciones, las generaciones, las especies y los materiales, el niño y el joven, el humano y el oso, la tela, la cerámica, el hongo y los trazos del artista.

Baigorria menciona dos postulados contra la violencia: el primer mandamiento bíblico, “No matarás”, y el Ahiṃsâ, primer precepto del Canon Pâli, que prescribe “la no violencia porque todos temen a la muerte”. El texto enumera, sin embargo, una cantidad de situaciones aceptadas socialmente en que el mandato no se cumple. “Se mata o se encarga a alguien que mate por supervivencia, para comer o abrigarse [por ejemplo]. Al cazador le está vedado sentir empatía por su presa al momento de disparar la flecha o la bala, pero si solo mata para comer, su falta será transitoria y hasta razonable. Se mata por miedo, justificado o no, a un insecto venenoso, a una fiera que ataca y obliga a la defensa propia, a un enemigo real o imaginario: hay fieras humanas. Se mata o se delega en funcionarios y fuerzas de seguridad la vigilancia y defensa de la vida y la propiedad a través de la carga impositiva de casi cualquier sociedad. Se mata por compasión, cada tanto, a la mascota u otro ser querido que sufre una enfermedad terminal, que no tiene remedio”.

Gabriel Baggio, Ozzy, 2019, lápiz sobre papel, 20 x 30 cm

Baigorria ve aquí al arte “como forma de reducción de daños, o un modo de gratitud, tal como lo fue y sigue siendo la invención de dioses. La promesa de una mediación entre reinos olvidados de su propia y básica naturaleza, la que va de la muerte a la vida en un solo movimiento, como la estrella fugaz que recién vimos y que, al igual que este momento de encuentro, ya pasó apenas lo pensamos”.

Gabriel Baggio, La condición humana, 2018 (detalle), cerámica esmaltada con lustre de oro, 60 x 130 x 7 cm. Ph: Ignacio Iasparra
Gabriel Baggio, Osa mayor, osa menor. Argenta-Buenos Aires. 1979, 2020, cerámica esmaltada con lustre de oro, 100 x 150 x 7 cm. Ph: Ignacio Iasparra
Gabriel Baggio, Pegasus. Argenta-Buenos Aires. 1979, 2020, cerámica esmaltada con lustre de oro y platino, 250 x 350 x 7 cm. Ph: Ignacio Iasparra
Gabriel Baggio, Osa mayor, osa menor. Argenta-Buenos Aires. 1979, 2020, cerámica esmaltada con lustre de oro, 100 x 150 x 7 cm. Ph: Ignacio Iasparra
Gabriel Baggio, Matar y morir, 2020, vista de exhibición en HACHE. Ph: Ignacio Iasparra
Gabriel Baggio, Matar y morir, 2020, vista de exhibición en HACHE. Ph: Ignacio Iasparra
Gabriel Baggio, Matar y morir, 2020, vista de exhibición en HACHE. Ph: Ignacio Iasparra

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