Fuera del cuerpo
Fabián Burgos
Vasari
11.03.20 | 24.04.20

El trabajo que Fabián Burgos (Buenos Aires, 1962) viene produciendo desde los años 90 lo ha convertido en un exponente de la abstracción geométrica y de la pintura neocinética. Después de Stay in Space (2017), un mural de más de 3200 metros cuadrados sobre la fachada de las torres Brickell Heights en Miami, vuelve a mostrar en Vasari, donde reúne siete piezas recientes que desarrollan las potencialidades de la materia pictórica. Fuera del cuerpo conjuga dos pinturas cinéticas de gran formato con cinco obras en que el dinamismo va ralentándose hasta quedar casi detenido.

Desde sus comienzos, Burgos ha decidido emplear óleo y no acrílico, que sería un material más práctico para la precisión que requiere la abstracción hard-edge. En la vidriera de la galería, una obra cinética, Espectro 1 (2020), superpone tres planos de, respectivamente, líneas verdes, negras y blancas, las cuales se curvan y se entrecruzan, provocando en su recorrido distorsiones a la rectitud que se espera encontrar. Si por un momento el ojo logra olvidarse de cada línea –observando la pintura de más lejos, por ejemplo− puede ver que la trama de tiras paralelas de color delinea en el fondo una figura negra de contornos vagos (el “espectro”). Gravedad en negro (2020), la otra obra cinética de la exposición, presenta a su vez planos de líneas paralelas que se curvan y cruzan como si existieran en mundos chatos que no se tocan, aunque se encuentren visualmente superpuestos en una misma superficie.

En las obras siguientes, la ilusión de movimiento se va aquietando: las “formas en espiral” −según la denominación del artista− sobre fondo blanco tienen bordes rectos y puntas afiladas. En Espiral con límites (2020), por ejemplo, una fina línea celeste recorre el perímetro de la figura rosada como si quisiera contenerla y detener su avance desde el borde derecho del cuadro.

En las demás pinturas que integran este conjunto, el movimiento de las figuras o “formas caladas” –así las denomina Burgos− se ve detenido, como si se tratara de una fotografía que “congeló” un instante. En contraste con las pinturas cinéticas, en estas imágenes se nota la pincelada, el gesto del pintor y el color del fondo. Las figuras “caladas” se disponen en distintas posiciones en cada una de las piezas, pero siempre contrastan y sobresalen “desde atrás” en un negro mate sin textura: no están pintadas sobre el fondo, sino que, paradójicamente, ese fondo las rodea sin taparlas.

Dinamismo y quietud, figura y fondo, pero también la huella que deja la mano al pintar y la abstracción más dura constituyen las tensiones más visibles que plantea Burgos en esta exposición, que sintetiza, en tan solo siete obras, dos modos, en este caso, opuestos pero no contradictorios de abordar la pintura.