Coleccionar un mundo | Deep Unlearning. Ejercicio de desaprendizaje
Gian Paolo Minelli | Mariano Sardón & Mariano Sigman
Clorindo Testa (proyecto edilicio)
El Pampero Cine (audiovisual)
Fundación Andreani
24.06.20 | 11.20

A treinta años de su creación, la Fundación Andreani inauguró su nueva sede a escasos metros de la Fundación Proa, en el Distrito de las Artes: se trata de un histórico edificio de cuatro plantas del barrio de La Boca. El arquitecto y artista visual Clorindo Testa (Benevento, 1923 – Buenos Aires, 2013) realizó en 2009 el proyecto para su remodelación, que proponía mantener la fachada original del inmueble que data, aproximadamente, de 1880 y “que supo ser conventillo, astillero, restaurante, casa; una construcción de estilo italianizante, típica portuaria”, informa la fundación.

En el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio que rige para la Ciudad de Buenos Aires, la apertura tuvo lugar de manera virtual a través de la presentación de una pieza audiovisual (Ver + info) realizada por El Pampero Cine (Laura Citarella, La Plata, 1981; Mariano Llinás, Buenos Aires, 1975; Agustín Mendilaharzu, Buenos Aires, 1975; Alejo Moguillansky, Buenos Aires, 1978) que se estructura en torno a una conversación entre dos personajes que asisten a la inauguración, cuyos diálogos no se oyen sino que aparecen escritos en letras blancas contra fondo negro, y se intercalan –a la manera del cine mudo− con las imágenes iniciales de los edificios fabriles y las vistas del Riachuelo que se observan desde las terrazas de la fundación. Los personajes charlan sobre el barrio y su origen italiano. Las cámaras se van adentrando en el edificio, y sus imágenes se superponen por momentos con fotografías del pasado, entre ellas un retrato de Rómulo Macciò, quien “tenía su taller en esta misma casa”, sostiene uno de los conversadores. Sigue una visión de otro italiano, Clorindo Testa, “el Beethoven de la arquitectura argentina”, aseguran. La cámara recorre luego los detalles del patio y balcones interiores, donde el empleo de la chapa, hierro y colores vivos en el revestimiento de paredes replica o “reconceptualiza” las construcciones típicas del barrio, hechas con restos de los materiales y la pintura de los contenedores de los barcos del antiguo Puerto de La Boca.

La fundación convocó al fotógrafo Gian Paolo Minelli (Ginebra, 1968) a generar un archivo de la memoria sobre el edificio. Dividido en etapas, su trabajo consistió en documentar; al principio, la casona mientras permanecía cerrada y deshabitada, “en su silencio”, según sus propias palabras. Luego registró la demolición, la reconstrucción, y actualmente, su funcionamiento como sede de la fundación. En la muestra Coleccionar un mundo exhibe una selección de lo registrado: imágenes de “espacios vacíos con diferentes capas y sus materiales nobles que evidencian el transcurrir del tiempo, sus huellas y deterioro”. Su trabajo acompañó las exploraciones de un grupo de arqueólogos que relevó el lugar en busca de hallazgos que ayuden a restaurar su historia.

Nuestros personajes invisibles y mudos entran en las salas, comentando las exposiciones. Ellos nos “muestran” las obras de Deep Unlearning. Ejercicio de desaprendizaje, de Mariano Sardón (Bahía Blanca, 1968) y Mariano Sigman (Buenos Aires, 1972) que explora la expresión y rescate de la emotividad, “el leitmotiv de su pensamiento”, según define la información. La exhibición comienza con una instalación interactiva que invita a recorrer el espacio a través de grandes esferas inflables transparentes que desencadenan una cascada de risas. “La risa es catártica, contagiosa, incontrolable auditivamente y socialmente amable; se origina en estructuras subcorticales profundas del cerebro y en áreas muy primitivas que controlan la vocalización y los sonidos guturales”. Concebido desde la neurociencia, el trabajo explora y plantea si es posible una estructura del sonido elemental que desencadene la risa. Basándose en las teorías sobre la gestualidad y la capacidad de imitación infantil del investigador en ciencias cognitivas Andrew N.  Meltzoff, los artistas instalaron dos robots y un sistema de inteligencia artificial que propone a futuros y futuras espectadores imitar la gestualidad de un bebé para, eventualmente, “desaprender los gestos de los adultos”, explica Sardón. En la misma sala se proyectarán los resultados de la información que el sistema irá procesando a partir de la captura de los gestos de las personas. “Es una metáfora de la inmersión tecnológica en la que vivimos” (Sardón). Paralelamente, La sala de los retratos consiste en una serie de pantallas que muestran retratos concebidos con cámaras de alta velocidad para capturar los gestos mínimos que expresan emociones tales como alegría, tristeza, asombro, asco, miedo y sorpresa, entre otras. Evaluados en el campo de la neurociencia, estos gestos se consideran universales.

Desde la piezaaudiovisual, María Rosa Andreani, directora y creadora de la Fundación Andreani, afirma su alegría “de poder ofrecer a la ciudad un nuevo espacio abierto a la cultura, un espacio vivo en el que deseamos que habiten todas las manifestaciones del arte, de la ciencia y el pensamiento, un semillero de creatividad para que sea transitado y disfrutado por todos”. Oscar A. Andreani, presidente del Grupo Logístico, asegura que “nuestra fundación se pone al hombro un programa cada vez más ambicioso y una apuesta a la ciencia y la tecnología, que, como disciplinas se suman para ayudarnos a entender este mundo y mejorarlo”.