JL#2 de Jazmín López

Ruth Benzacar Galería de Arte
JL#2
Txt: Jazmín López, Rubén Mira
Buenos Aires, 2019
230 pp, 161 il, 22,5 x 15 cm
Español / English

La galería Ruth Benzacar encaró, tanto en 2018 y como en 2019, un trabajo editorial para documentar la obra de un o una artista de su staff. El segundo volumen de esta colección, JL#2, está dedicado a Jazmín López (Buenos Aires, 1984) e incluye reproducciones de sus pinturas realizadas desde 2007 y una amplia documentación fotográfica de sus muestras a lo largo de más de 160 páginas ilustradas. Hacia el final, un conjunto de textos provenientes de entrevistas y statements, además de una biografía, proporciona un acercamiento al contexto de los trabajos.

La edición original de Citas del presidente Mao Tse-tung (1964), más conocido como el Libro Rojo de Mao, presenta una compilación de discursos y declaraciones pronunciados por el líder chino: las tapas venían en un rojo vibrante, con el título en caracteres plateados y una estrella. La artista declara que “ya poco importa lo que tenga que decirnos sobre la revolución china, en todo caso es una materialidad ficcional que es potente en conjeturas. Un libro para conjeturar y para conjurar, en el sentido de volver a convocarlo; conjurar ese libro de Mao y ver qué pasa”. Su propio libro, entonces, se presenta con una portada similar, conservando el color, los caracteres chinos y la misma estrella.

El rojo va perdiendo sucesivamente intensidad en las páginas interiores hasta llegar al blanco, que en ese punto se combina con grandes letras negras que anuncian el nombre de la artista. Sin otra introducción, el libro continúa con un “corrido” de imágenes que comienza con reproducciones de tres obras abstractas tituladas Pensar que es todo parte de un gran plan (2015, 2010 y 2011), obras que parecieran inconclusas. Presente en gran parte de sus trabajos, la artista define esta operación como una “invitación, una intención de vaciamiento para que el que mira sea protagonista”.

Las obras de grandes dimensiones continúan a lo largo de las páginas y de los años, pintadas con crayón, óleo, marcador y pegamento, sobre lienzos, pero también sobre jean y otros materiales textiles, desteñidos a veces a base de lavandina y con pescados y tubos adheridos a la superficie. Algunos de sus títulos: Cubismo (2016), Poesía (2009), Prosa (2009), Creando tonos de piel para pintura al óleo (2016 y 2017); dice López que sus pinturas suelen tener un tamaño que se relaciona con su cuerpo, “como si el ancho fuera el ancho de mis brazos [desplegados] y hubiese una dimensión de escala 1:1; son pinturas grandes con gestos torpes. Como si estuviese en trance, disfrazándome de otro que no soy; me disfrazo de la que pinta”. Y en este mismo sentido piensa el objeto-libro: imagina la “posibilidad de un libro que [también] se disfraza”, y se pregunta entonces “¿cómo se mete un contenido [las pinturas] adentro de otro [el libro]?”.

López pintó también banderas para manifestaciones como en la que se lee “Radical Feminist” (exhibida en A noir, E blanc, I rouge, U vert, O bleu, Lima, 2016) en letras mayúsculas que parecen desvanecerse. Al respecto señala que quiere “hacer banderas que ojalá sean poéticas y produzcan una tercera imagen que no sea lo que se está viendo; banderas que son todas las banderas y no son ninguna…”. Basada en una imagen documental, escribió en cursiva la palabra “Montoneros” (Porque no saben lo que hacen, 2017) a lo ancho de telas de diferentes colores. Antes había pintado fragmentos del logo de Volkswagen (Los tres desastres, 2013), “simplemente pensando en esa forma, qué significó y cómo la puedo destruir”, comenta al respecto.

En los registros de las muestras puede verse que las pinturas cuelgan sin marco ni contención, como si quisieran expandirse en el espacio hasta llegar a la conciencia de cada una de las miradas. “La responsabilidad de un artista es dar cuenta de una realidad dada, sea personal o social; no crear mensajes sino crear mundos; modificando la sensibilidad de quien observa”, como al salir de una misa o de una meditación, en un estado que nos hace “percibir las calles por las que llegamos como si las camináramos por primera vez”. Así debería salirse, sostiene López, de cualquier espacio que contenga obras, a las cuales también denomina “impresiones”.

Luego de las imágenes y las palabras de la artista, los epígrafes y la biografía, el libro deja unas páginas libres de texto e imágenes que se van oscureciendo hasta cerrarse en una contraportada igual de roja que su tapa, con los caracteres chinos y la estrella, ahora manuscritos en un gesto cuidadosamente torpe y desparejo. Ese gesto cierra las páginas, pero también las desborda, dejando un enigma: ¿qué dicen esos caracteres extranjeros?, ¿quién los escribió?, ¿por qué están ahí? Cada ejemplar de esta colección, se guarda, además, en una caja blanca, recortada para que asome un borde vibrante.


Ciclo Gasworks + URRA: Cinco años de intercambios de artistas

arteBA te invita a participar del ciclo Gasworks + URRA: Cinco años de intercambios de artistas

El programa de intercambio Gasworks + URRA se realiza hace cinco años gracias al apoyo de Erica Roberts y en alianza con arteBA Fundación para que artistas argentinos y británicos tengan la experiencia de participar en una residencia de arte en Londres y Buenos Aires respectivamente.


Experiencias en residencia, del pasado a presente

Martes 2 de junio, 17hs Argentina. (Reino Unido + 4 / Resto de Europa + 5)

Los artistas Adriana Arroyo (Costa Rica, vive en Londres), Nicolás Gullotta (Argentina, vive en Buenos Aires) y Osías Yanov (Argentina, vive en Berlín) que pasaron por el programa de intercambio Gasworks + URRA, conversan sobre lo acontecido a partir de sus residencias y repiensan el momento actual desde diversos abordajes posibles, junto a Alessio Antoniolli (Director de Gasworks, Londres), Melina Berkenwald (Directora de URRA, Buenos Aires) y Sabel Gavaldon (Curador de Gasworks).

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Las promesas de Paola Vega

Paola Vega
Las promesas
Txt: Paola Vega
Rosario, 2020
96 pp, 64 pp il, 20 x 13,5 cm
Español

Paola Vega (Buenos Aires, 1978) es pintora, pero también licenciada y profesora en Historia por la Universidad Nacional del Sur. En 2020 publicó Las promesas, su primer libro, inspirado en su interés de siempre: saber cuál es el origen de las cosas. Esa curiosidad la conduce, desde el año 2014, a buscar retratos de artistas en sus talleres. En la introducción cuenta que comenzó su investigación vía online y resultaban imágenes rotuladas “los maestros de la pintura, los destacados, los genios, todos hombres”. Las mujeres no aparecían en textos ni en portales. “¿Cómo puede ser? ¿Dónde estaban?”. A partir de esta pregunta, la artista-historiadora emprendió la tarea de rastrear imágenes de mujeres creadoras “en principio de cualquier parte del mundo” para luego concentrarse en nuestro país. “No es una tarea fácil”, asegura Vega.

Jimena Ferreiro, curadora de La vida de las pinturas [Ver + info] (2020), la muestra de la artista en Calvaresi Contemporáneo, comenta que “pintura y virilidad es casi un cliché del retrato fotográfico moderno; [y que] el nuevo foco puesto en la producción de artistas mujeres abrió un espacio de descubrimiento”. Con escasos resultados en internet, Vega extendió la búsqueda a archivos y bibliotecas públicas, además de los acervos de las artistas y sus legados. La lista incluye, entre otros, el Archivo General de la Nación, la Biblioteca del Congreso de la Nación Argentina, el Archivo de Fotografía Antigua de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Berazategui, la Biblioteca y el Archivo del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, la Biblioteca y el Archivo del Museo Eduardo Sívori, los archivos Mele Bruniard, Del Prete / Yente −al cuidado de Liliana Crenovich−, Delia Cancela, Ana Gallardo, Mabel Rubli y Anatole Saderman-Alejandro Saderman.

Versiones del proyecto fueron expuestas como conferencia, como video y como proyección de diapositivas bajo el título Constelaciones [Ver video] en las muestras El teatro de la pintura (Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 2014-15), Mitominas. 30 años después (Centro Cultural Recoleta, 2016), Las decisiones del tacto (Casa de América, 2017) y en pintorAs (Galería Ruby, 2017), entre otras. Ya con su título, Las promesas, se exhibió en Amigxs, el futuro es nuestro. 10 años de pintorAs (Usina del Arte, 2019), la nueva exposición del colectivo de artistas que Vega fundó junto a Ad Minoliti. El libro, publicado por la editorial rosarina Ivan Rosado, documenta la investigación y reúne en sus páginas las fotografías de 85 artistas argentinas datadas entre 1900 y 2018. Para Verónica Gómez, artista y lectora, “funciona como antesala de vidas más o menos desconocidas. Épocas que eligen su pose y su escenografía. Una fina reflexión sobre la fragilidad de los legados. La posibilidad de reconstruir nuestro árbol genealógico artístico y local”.


Poemas terrestres de Adrián y Sebastián Villar Rojas

Poemas terrestres
Txt: Adrián Villar Rojas, Sebastián Villar Rojas
Ivan Rosado
Rosario, 2020
96 pp, 20 x 13,5 cm
Español

En Poemas terrestres (2020), los hermanos Adrián y Sebastián Villar Rojas (Rosario, 1980 y 1981), que escriben en colaboración desde su infancia, imaginan una distopía y la ubican en el siglo XXVII. La novela tiene como personaje central a un adolescente de 16 años, probablemente el último humano, que vive entre las ruinas de una ciudad y un cementerio abandonados. Habiendo enterrado recientemente a sus padres, lleva un diario en el cual incluye poemas y se pregunta a lo largo de las páginas si todavía existen seres humanos −sobre todo la chica de quien está enamorado− y sobre la madre, que persiste en el recuerdo. A medida que pasan los días va aumentando la confusión entre pensamientos, visiones, fantasías y experiencias.

La editorial rosarina Ivan Rosado, a cargo de la edición, informa que la novela fue originalmente publicada como fanzine en el marco de la designación de Adrián Villar Rojas como representante argentino en la 54a Bienal de Venecia (2011) con la obra Ahora estaré con mi hijo, el asesino de tu herencia formando parte del catálogo oficial de la exposición y que, debido al desacuerdo de la agregada cultural de Cancillería con su contenido, el cuadernillo tuvo una difusión muy limitada: la pila “fue a parar literalmente a la basura en bolsas de consorcio”.

A pesar de esta situación, cuentan que algunos pocos ejemplares continuaban circulando intermitentemente entre las amistades de los artistas. A Ivan Rosado llegó uno de ellos “por completo azar” y decidieron conservarlo y reeditarlo con arte de tapa de la también santafesina y representante de nuestro país en la Bienal de Venecia (2019), Mariana Telleria. “Hoy vuelve a la luz como documento casi perdido de una obra, tal como fuera publicado en 2011 [a pesar de que los autores continúan elaborando y modificando el texto], saludando la utopía editorial [consistente en el hecho] de que de la basura a la imprenta puede solo haber un paso”.


Mimi Laquidara en Diego Obligado

Intenciones muralistas
Mimi Laquidara
Diego Obligado
13.03.20 | 16.05.20

Mimi Laquidara (Concordia, 1989) presenta una instalación de veinte dibujos realizados con estilógrafo y tinta durante su participación en el Programa Educativo SOMA en la Ciudad de México, entre 2017 y 2019. Bajo el título Intenciones muralistas, las piezas se exhiben en esta ocasión sobre una pared negra en la sala de Diego Obligado.

Con una práctica que se basa en la observación de la arquitectura, las combinaciones anónimas y las cosas mínimas y azarosas que se dan en lo cotidiano, Laquidara utiliza el dibujo como una herramienta para adquirir o generar conocimiento. Durante su estadía en México, la artista “se dedicó a retratar estos objetos circundantes y cotidianos que provienen de mercados, tianguis y abarrotes” −informa la galería−. Cada dibujo conserva el tamaño original del objeto retratado, pero suprime el color, dándole al conjunto la unidad del monocromo y borrando el típico colorido de la cultura mexicana.

Cada uno de los dibujos refuerza el hecho de que los objetos de referencia existen en otro lugar, en el espacio y en la temporalidad de la producción industrial. Para medir el tiempo, Analía Solomonoff, autora del texto de sala, dibujado sobre un papel por Laquidara y que se exhibe enmarcado y separado de la serie de objetos, escribe que el “reloj de arena [de la artista] consiste en dibujar el tiempo del dibujo”. Subraya asimismo que “estamos hablando de México, de objetos que lo definen y redefinen para hablar de otras cosas. Un dibujo que ahora invade otro rincón, otro lugar, el nuestro”. Para Laquidara, el dibujar un objeto de consumo masivo implica “disminuir su velocidad; que su ritmo sea otro” y se distancie así de la producción mecánica e industrial.

La primera versión de este trabajo se expuso en Tierra incógnita, muestra grupal con que Laquidara concluía el ciclo de dos años de su residencia, junto a diez colegas artistas. Para esta segunda exhibición, los dibujos han viajado a la ciudad de Rosario dentro de una valija que también aparece dibujada, convirtiéndose así en la única pieza producida fuera de México para sumarse a esta serie.


Extraño gobernante para un corazón de Carlos Huffmann

Carlos Huffmann
Extraño gobernante para un Corazón
Txt: Florencia Qualina (ed.), Graciela Speranza
Carlos Huffmann, Jorge Macchi y Pablo Siquier (conversación)
Buenos Aires, 2019
236 pp, 180 il, 22,5 x 29,7 cm
Español / English

Extraño gobernante para un corazón documenta una selección de obras que Carlos Huffmann (Buenos Aires, 1980) realizó entre 2003 y 2018. Desarrolladas en un contexto cultural que Florencia Qualina, a cargo de la edición, ubica luego de la labor curatorial de Jorge Gumier Maier en la Galería del Centro Cultural Ricardo Rojas y después de la crisis de 2001, abarca pinturas, esculturas, instalaciones y dibujos, a través de los cuales el artista investiga la relación entre tecnología, lenguaje y ficción. La editora define el trabajo de Huffmann como “un surrealismo posindustrial” en que la tecnología, representada en especial por autos y camiones, forma un paisaje alucinado que incluye animales, criaturas mitológicas y se extiende a las mentes humanas, alteradas por drogas creadas específicamente para optimizar el rendimiento en cada campo de actividad.

Con diseño de Vanina Scolavino y Laura Escobar, el libro escapa a la lógica del catálogo de obra o de la monografía de artista. Se trata más bien de un volumen que investiga los procesos de producción de imágenes y plantea una “experiencia desde el objeto” (Scolavino) en sí. En este sentido, no pretende en sus páginas replicar las obras, sino valerse del objeto-libro como soporte y plataforma con características específicas: en las imágenes, por un lado, las pinturas aparecen en versiones reencuadradas o dejan ver en sus bordes el contexto del taller en que fueron realizadas. Estas imágenes se combinan con reproducciones de bocetos, fotos periodísticas, y, al final, suma un cuadernillo sujeto al cuerpo principal por un elástico negro. Esta sección, impresa en un papel más brilloso, reúne S.T., la serie de revistas de automóviles intervenidas por el artista (2003-2012) con birome y acrílico. Por el otro lado, el volumen dedica la tapa y 27 páginas interiores a dibujos y bocetos, piezas que Huffmann no suele incluir en sus exposiciones.

En su contribución, la investigadora Graciela Speranza señala que “la memoria guarda, descompone y mezcla imágenes ya vistas, pero el dibujo las recompone en la performance del instante, una negociación delicada entre el papel, el lápiz, la mano, el ojo y la mente, cambiante e imprevisible”. Es en el trazo dibujado en que el pensamiento del artista queda plasmado como un acto vivo y, más allá de cada una de las obras, este libro propone dar cuenta de una forma de pensar y de llevar a cabo una práctica artística. Incluye asimismo una charla entre Huffmann y los artistas con quienes comparte el taller, Jorge Macchi y Pablo Siquier.


Scripta manent en Herlitzka + Faria

Scripta manent
Muestra colectiva
Herlitzka + Faria
10.03.20 | 13.05.20

Scripta manent (Lo escrito permanece) reúne en Herlitzka + Faria una selección de obras atravesadas por la escritura. Desde diversas perspectivas, concepciones y procedimientos, la temática se manifiesta, en todos los casos, en oposición a la naturaleza fugaz de la lengua hablada.

Sofía Jones, autora del texto que acompaña la exhibición, subraya una distinción fundamental entre “los grafismos que conforman la escritura y la significación atribuida a ellos” para entender estas piezas. Gan parte de las estrategias visuales en Scripta manent utilizan la idea de grafismo más allá de su función comunicativa, “transgrediendo la condición propia del signo lingüístico”. Asimismo, la escritura requiere de una superficie sobre la cual desarrollarse, sea papel, tela, piedra o luz de neón, “y es lo que la distingue del lenguaje oral. Es a través de su cualidad de elemento gráfico plasmado sobre un soporte material que la escritura se conecta profundamente con la expresión plástica” −apunta Jones−.

El conceptualismo es el movimiento en que la palabra constituye “uno de los medios privilegiados para la plasmación de la obra, y el lenguaje se convierte en material y tema de la misma” –sigue el texto−. En la muestra, las obras de Álvaro Barrios (Cartagena de Indias, 1945), Rafael Hastings (Lima, 1945-2020), Ricardo Carreira (Buenos Aires, 1942-1993) y Carlos Ginzburg (La Plata, 1946) se alinean con este tipo de producciones, un ejemplo de ello es escribir repetidamente hasta cubrir una página entera la frase de Cicerón, en inglés,  “Great is the power of habit” (Carlos Ginzburg, La répétition, 1972).

La escritura puede también erigirse como herramienta para remitir a temáticas que abarcan lo social y político, tal es el caso de Juan Carlos Romero (Avellaneda, 1931 – Buenos Aires, 2017), cuyos carteles de colores estridentes y letras de molde estilo Western (Swift en Swift, 1970) reclaman, entre otras cosas: “Explique que los ricos gozan el fruto del trabajo de los pobres y los últimos son como mil a uno en proporción a los primeros y que la gran mayoría de nuestras gentes se ven obligadas a vivir en forma miserable trabajando todos los días por pequeños salarios para que unos pocos viviesen en la opulencia”. En esta misma línea, la obra Somos, de Hernán Marina (Buenos Aires, 1967), parte del encuentro de una serie de documentos pertenecientes a la experiencia militante del Frente de Liberación Homosexual (FLH) de la Argentina, que publicó de manera clandestina ocho números de una revista del mismo nombre entre diciembre de 1973 y enero de 1976. Otras obras utilizan la palabra escrita para pronunciarse sobre la propia naturaleza del arte, como Este papel es una cárcel (1972), en que Horacio Zabala (Buenos Aires, 1943) alude a su propia obra y al material que utiliza cuando apunta la frase en letra manuscrita sobre una hoja cuadriculada.

En otras ocasiones, la función de la escritura “pareciera ser el registro de un proceso de investigación”, como puede observarse en Estudio del color para “La Ronda Nocturna” (Rembrandt) (1974) de Osvaldo Romberg (Buenos Aires, 1938 – Tel Aviv, 2019) o en la serie “Pizarrones” que desarrolla Karina Peisajovich (Buenos Aires, 1966) para sus cursos sobre teoría del color.

El collage ocupa otro sector de la muestra, con obras de Herbert Rodríguez (Lima, 1959) y Analía Sabán (Buenos Aires, 1980), que desarman y apropian escrituras ajenas para elaborar piezas propias con recortes de medios gráficos.

Mirtha Dermisache (Buenos Aires, 1940-2012), Susana Rodríguez (Buenos Aires, 1950), Margarita Paksa (Buenos Aires, 1936) y Emilia Azcárate (Caracas, 1964) experimentan sobre la versatilidad del lenguaje escrito y desarrollan lo que Roland Barthes definió como “escrituras ilegibles”. “Se trata de composiciones que sin llegar a la completa abstracción, pues remiten a las estructuras visuales de la escritura, no poseen referencias inteligibles” (Jones).

La exposición exhibe, a su vez, obras como Structure of the Alphabet (1971), de Leandro Katz (Buenos Aires, 1938), las signografías y textos de Clemente Padín (Lascano, 1939) y piezas en braille de León Ferrari (Buenos Aires, 1920-2013), que presentan alfabetos alternativos al latino, reales o ficticios. “Sus características diferenciales, abordadas desde un enfoque puramente visual o sensorial, acercan a estos alfabetos más a sus cualidades gráficas y sensoriales que comunicativas”.

Otro conjunto abarca obras híbridas de Rafael Alberti (El Puerto de Santa María, 1902-1999), Jaime Higa (Lima, 1960), Ferreira Gullar (San Luis, 1930 – Río de Janeiro, 2016) y Guillermo Deisler (Santiago de Chile, 1940 – Halle, 1995): entrecruzan las disciplinas visuales con el género literario de la poesía, “siendo en algunos casos lo visual lo que prima; y en otros la relación inversa”. El recorrido finaliza con una obra de Leopoldo Maler (Buenos Aires, 1937) que sintetiza diferentes aspectos de la muestra en una antigua máquina de escribir cuyo carro despide llamas, fuego en lugar de papel (Homenaje, 1974).


Grete Stern / Sueños y obras tempranas, en Jorge Mara-La Ruche

Grete Stern / Sueños y obras tempranas
Grete Stern, ringl + pit Jorge Mara – La Ruche
04.03.20 | 15.05.20

Con Grete Stern / Sueños & Obras tempranas, la galería Jorge Mara – La Ruche presenta una exposición dedicada a la obra de la fotógrafa (Wuppertal-Elberfeld, 1904 – Buenos Aires, 1999) como figura central de la vanguardia de la primera mitad del siglo XX. La muestra incluye una selección de fotografías y trabajos de diseño publicitario, la mayoría realizados en Berlín en 1929 junto a su amiga y socia Ellen Auerbach (Karlsruhe, 1906 – Nueva York, 2004), con quien fundó un estudio comercial muy innovador y experimental llamado ringl + pit, nombre conformado por sus apodos infantiles.

Entre 1923 y 1925, Stern estudió diseño gráfico y tipografía en la Hochschule für Technische de Stuttgart. Luego, por recomendación de su amigo, y fotógrafo, Umbo, junto a Ellen Auerbach, tomó clases de fotografía con el profesor Walter Peterhans. Cuando posteriormente Peterhans se incorporó a la Bauhaus para dar cursos en el taller de fotografía de la escuela, sus discípulas lo siguieron y después fundaron su propio estudio. Sin embargo, con el ascenso del régimen nazi y la consecuente clausura de la Bauhaus, las artistas decidieron trasladar la sede de ringl + pit a Londres, donde permaneció abierto apenas un año: cerró con la partida obligada de Auerbach a Estados Unidos. La muestra abarca gran parte de sus trabajos para revistas, periódicos, anuncios publicitarios y afiches, hasta la fecha poco difundidos en nuestro país. En 1935 Grete viajó a Buenos Aires junto a su marido, el fotógrafo Horacio Coppola, donde instalaron su residencia permanente.

La exposición se completa con su serie “Sueños”, un grupo de fotomontajes publicados en la revista Idilio entre 1949 y 1951 en una sección titulada “El psicoanálisis le ayudará”. Dirigida a un público casi exclusivamente femenino, las lectoras vía postal narraban sus sueños, los cuales eran interpretados por el psicólogo Enrique Butelman y el sociólogo Gino Germani, quienes firmaban bajo el seudónimo Richard Rest. Los fotomontajes de Stern ilustraban esos sueños femeninos que llegaban a la redacción. Se trata, sin duda de la primera fotógrafa que en la Argentina “aborda el tema de la opresión y la alienación de la mujer de la época, y lo hace con humor y enorme creatividad, explorando el rol tanto en el ámbito familiar y privado como en el público. La crítica irónica a la idea de femineidad convencional y el cuestionamiento hacia los estereotipos de género establecidos ya estaba latente en sus retratos y trabajos comerciales para ringl + pit” –afirma la galería−. Aunque se llegaron a publicar 140 fotomontajes, solo se conservaron 46 negativos de las fotografías originales. Esta exposición incluye la totalidad de los 46 “Sueños” provenientes del Archivo Grete Stern.


Alfredo Dufour en Constitución

Limón
Alfredo Dufour
Constitución
14.03.20

Alfredo Dufour (San Juan, 1989) presenta Limón, una muestra instalativa en la sala que la galería Constitución estrenó el año pasado en el living de una antigua casona del barrio de La Boca. A través de una serie de juegos formales en el espacio, que por momentos parece vacío y otras veces saturado de objetos, el artista dispone una selección de objetos escultóricos y pinturas de producción reciente para crear una atmósfera introspectiva. El hogar, por ejemplo, está colmado de pelotas de colores, contrastando con las figuras pintadas en las telas, que flotan en un fondo blanco infinito. Se trata de piezas que responden a una escala doméstica y de uso cotidiano: una alfombra, una mesa, objetos de decoración sobre repisa, vajilla y un dispositivo donde corren imágenes y video. Por momentos, los objetos aluden a una infancia que transcurre en el espacio hogareño y a la posibilidad de juego, que en la muestra aparece siempre obstruida, sea por una red plástica, como en el caso de Pelotero (2020), o por plantas brotadas en el campo de juego de una cancha de fútbol en miniatura, en Jardín (2020).

En el desarrollo de sus obras, Dufour toma diferentes herramientas: dibuja digitalmente en un programa precario, pinta con materiales y artículos no profesionales y sus esculturas están realizadas con técnicas y elementos simples. En esta ocasión, sobre una pared pintada de un celeste estridente, exhibe una tablet ocupando el espacio que los hogares suelen destinar a un televisor, que reproduce una pieza de video realizada cuadro por cuadro con una herramienta tecnológica básica, el programa Paint. Desde aquí −así se denomina la obra− desarrolla un videoclip que acompaña un cover de un artista mendocino, Juan Manuel Ceballos, del tema del mismo nombre que la banda porteña Loquero grabó en su disco Fantasy (2001). “La música, a medida que [Dufour] continúa explorando el lenguaje audiovisual, va tomando más preponderancia en su uso dramático, teatral”, explican Alberto Romero y Martín Fernández, directores de la galería.

Dufour expone a su vez su relación con lo íntimo y lo privado: se pinta desnudo, encandilado por el sol (Desnudo, 2020) y talla una serie cuervos que lo asedian y que picotean su ropa interior [Cuervos (10), 2020]. “No son gestos paródicos o desafectados, por el contrario, ejercitan la observación sensible del presente inmediato y del mundo cotidiano, de lo no extraordinario”, aclaran en la galería.

A través de su trabajo, el artista genera una reflexión sobre sí mismo en una práctica permanente de autoconocimiento. En cuanto a los objetos, por un lado, la pieza Wayne Dyer (2020) reproduce la tapa de Tus zonas erróneas, uno de los libros de autoayuda más vendidos en la historia del género, en forma de mesa ratona. Sobre ella reposa un alfajor de maicena realizado en telgopor, enduido y pintura acrílica sobre servilleta de papel. Por otro, las esculturas responden a una operación de desplazamiento que en este caso implica un movimiento hacia lo objetual: las imágenes habían aparecido en pinturas, en dibujos realizados con Paint o videos de animación. El artista las traslada al lenguaje de la escultura a través de materiales rústicos y técnicas primitivas como la cartapesta, el tallado de telgopor o la madera pintada, generando, de esta forma, una mirada no solo sobre su intimidad, sino sobre su propia producción.

La trastienda, que se extiende a la cocina y al dormitorio, incorpora dos pinturas que Dufour realizó especialmente para esta ocasión, en que se ve un plato con sushi (Sushi, 2020) y otro con guiso (Guiso, 2020). También sumó, entre otras, una serie de piezas de 2019 cuyos motivos aluden al mundo de la comida: un huevo hervido y un sobre de sal (Dos anclas, 2019), una panera con forma de pato (Panera, 2019) y una panificación (Cremona, 2019). En el televisor de la habitación-dormitorio exhibe Rostro (2020), un autorretrato en video compuesto de una fotografía digital de su propia cara a manera de máscara del personaje que ocupa la pantalla: él mismo. “Invierte [de esta manera] el uso de la máscara que no lo tapa, sino que lo descubre”, sintetizan los directores de la galería. Difícil de descifrar, su voz nombra en tiempo presente lo que siente en relación con ser visto, el patetismo del ego y la angustia del pertenecer. “Nos habla como si fuéramos sus confidentes, pero filtra esa voz tapándose la boca con las manos, otra vez un gesto infantil, desesperado e incompleto”.


Cierre de la edición especial de arteBA en Artsy

Con excelente recibimiento del medio del arte, buenas ventas y 200.000 visitas, cerró la edición especial de arteBA en Artsy

Atentos a la coyuntura global que estamos viviendo, arteBA realizó una edición especial de la feria online exclusive en el sitio Artsy que logró el objetivo de reforzar las acciones destinadas a difundir y promocionar el arte argentino y latinoamericano de modo virtual. El sitio Artsy ha brindado una plataforma online complementaria a la feria arteBA en los últimos años, que tomó una nueva relevancia en este contexto mundial.

Durante el mes de abril, la plataforma estuvo online y dio visibilidad internacional a más de 400 artistas representados por 80 galerías de diversas ciudades del mundo que participaron sin cargo. Con acceso libre y gratuito, el sitio contó con 200.000 visitas y brindó la posibilidad a coleccionistas, compradores y aquellas personas que disfrutan del arte, de ver y comprar desde sus casas una selección de obras de primer nivel pensada especialmente para esta edición.

La edición especial de arteBA online dio la posibilidad a que se realice la primera adquisición institucional de modo virtual en Argentina. El Malba – Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires- incorporó a su colección obras de la artista Maris Bustamante y una fotografía de Milagros de la Torre, seleccionadas en las galerías Waldengallery y Rolf Art respectivamente dentro de la plataforma virtual de arteBA.

También esta plataforma permitió que se inaugure de modo virtual la primera nominación al premio anual de adquisición Latin America Art Award de ArtNexus. El primer nominado es Daniel Otero Torres con la obra “Arctic White”, de la galería Mor Charpentier en la edición especial de arteBA. Fue seleccionado por Celia Birbragher, editora y directora de ArtNexus y la curadora invitada Alexia Tala, crítica e historiadora de arte con énfasis en América Latina.

En el marco de la edición especial de arteBA, el Premio EN OBRA, instituido en 2008 por Juan Cambiaso y organizado actualmente por Joaquín Rodríguez y Abel Guaglianone, realizó un cambio en su objeto y formato transformándose en Fondo EN OBRA para su edición 2020. Esta iniciativa solidaria que cuenta con el apoyo de coleccionistas y entusiastas del arte, pone sus mayores esfuerzos para acercar una ayuda inmediata a artistas visuales que se han visto afectados económicamente a raíz de la crisis actual. En las próximas semanas se comunicarán las acciones realizadas.

Las acciones virtuales que arteBA esta llevado a cabo en estos momentos están en línea con los objetivos de la Fundación de incentivar y promocionar la producción artística contemporánea y atraer y comprometer a un nuevo público con la práctica del coleccionismo.


Andrés De Rose en Gachi Prieto

Nostalgia de un bosque
Andrés De Rose
Gachi Prieto
20.02.20 | 26.03.20

Con curaduría de Andrés Waissman y texto de sala de David Nahon, Andrés De Rose (Buenos Aires, 1986) presenta en Gachi Prieto Nostalgia de un bosque, una muestra de pinturas y dibujos que continúa su reflexión en imágenes acerca de la división entre naturaleza y cultura, abarcando, entre otros temas, la arquitectura del paisaje de la ciudad, a la que contrapone las características de la piedra y del mineral por anteceder en su origen a las civilizaciones humanas.

El artista investigó en particular las propiedades energéticas y místicas de la piedra de obsidiana, la cual define y relaciona como “magma solidificado, por lo que estaría directamente vinculada con el sol y por ende con todos los soles del universo”. Si bien la piedra en sí no forma parte de las obras en la exposición, de estas investigaciones surge una serie de imágenes de la naturaleza, arquetipos derivados de figuras de insectos, semillas, mamíferos, reptiles y vegetación: “seres andróginos, sexuales, que tienen como herencia genética la piedra negra de obsidiana se reflejan en mis dibujos, pinturas y objetos”, sintetiza en su statement.

La exposición comienza con dos pinturas geométricas en blanco, negro y gris, Sin título 100170 (2019) y La torre (2019). En estas piezas prevalecen las líneas rectas, los contrastes y los colores plenos. En la obra Luna del nacimiento (2018) se observa una construcción similar a la torre; sin embargo, la presencia de la luna, un círculo blanco hacia el borde superior, forma reflejos en el resto de la superficie pictórica y da lugar a una serie de líneas curvas en gris y en trazos de lápiz blanco que parecen ir de a poco esfumándose, por dentro o por fuera de las figuras geométricas. De esta manera, el espacio de una arquitectura imaginaria y nocturna de líneas rectas se va invadiendo de formas curvas. Esta tendencia se acentúa en paisajes como Desierto (2017),  en que las rectas solo están presentes como finas líneas trazadas en lápiz blanco, sobre un fondo negro que evoca una noche profunda.

Nahon explica que “pintar es [para De Rose] modelarse una arquitectura nueva dentro del esquema de una ciudad que le resulta hostil pero a la cual no renuncia. La elige para trabajar, opta por estar presente donde su problemática lo convoca”. Las líneas se curvan. El blanco se mezcla con otros colores, además del negro, y De Rose pinta sobre el revés de un papel de empapelado. En estas piezas, las líneas y los colores forman extraños animales: un Insecto (2019), pero también un Calamar (2017) o seres menos identificables, aunque igualmente monstruosos, como el Inconsciente colectivo (2018), este último pintado en acrílico y lápiz sobre tela. “En lugar de alejarse [de la ciudad, De Rose] se acerca como un entomólogo a las cosas e inventa a partir de ese contacto donde un insecto es un animal pequeño y al mismo tiempo una tecnología muy compleja”, sigue Nahon.

La serie de contraposiciones y contrastes que aparecen en estas piezas se van haciendo menos evidentes a medida que el paisaje se va complejizando y las líneas empiezan a formar figuras que se parecen a seres vivientes, esfumando a su vez los límites estrictos que la cultura establece entre  los reinos mineral, vegetal y animal.


Alberto Ybarra en Pasto

La mirada re-vuelta. Alberto Ybarra – Mildred Burton. Cita a ciegas
Alberto Ybarra – Mildred Burton
Pasto
14.02.20 | 05.20

Pasto plantea un encuentro imaginario entre el artista correntino Alberto Ybarra (1965) y la entrerriana Mildred Burton (Paraná, 1942 – Buenos Aires, 2008). Con curaduría de Ana María Battistozzi, la galería organiza una “cita a ciegas” entre ambos, poniendo en relación un grupo de pinturas recientes de Ybarra y dos fotografías intervenidas de Burton de la serie “Invasión” (1980). Esta operación destaca el vínculo que los artistas establecieron en sus trabajos con obras canónicas de diferentes períodos de la historia del arte.

La curadora subraya asimismo que “el primer rasgo de coincidencia sin duda es la irreverencia de ambos frente al original”. En ese sentido, el trabajo de Ybarra incluye versiones de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci acompañada de yacarés y otros animales de la fauna del Litoral. Pinta también a Vincent van Gogh Contemplando especies (2019) –así se denomina una de las piezas− y en otras situaciones imposibles para el contexto original del artista holandés. O un Caravaggio dentro de la ballena (2019) en alusión a Jonás, el personaje bíblico que quiso huir de la orden divina, pero fue devorado por “un gran pez”. En las obras expuestas de Mildred Burton, a su vez, puede observarse la presencia amenazante del reino animal al interior del hogar.

En su célebre ensayo sobre “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” (1936), Walter Benjamin había mencionado la posibilidad de la copia de “salir al encuentro de su destinatario”. Battistozzi cita al crítico alemán en su texto curatorial, pero a la vez destaca la insistencia del crítico de origen australiano Robert Hughes “sobre la singularidad de la experiencia mediada por reproducciones en la formación de los artistas de las culturas periféricas”. Estos artistas no necesitan desplazarse de su propio contexto para conocer los originales, sino que pueden vincularse con ellos a través, justamente, de reproducciones en fascículos, libros y enciclopedias. “Hay en Alberto Ybarra –señala la curadora− un dislocamiento de las imágenes de referencia que proceden de los libros que frecuenta, que le permite ingresarlas al paisaje correntino con enorme naturalidad. Más allá de la sorpresa que provocan los encuentros de estas con un yacaré, un loro, un pez u otros especímenes; Ybarra es un fino colorista que se detiene en el paisaje local con el mismo interés que pone en reproducir −y alterar− los grandes maestros de la historia de arte”.

En la exposición pueden verse las alteraciones que proponen dos artistas del Litoral argentino respecto de determinadas imágenes canónicas de la cultura occidental, pero la muestra insiste, a su vez, en imaginar un vínculo que ubica el centro de la mirada en la producción local y contemporánea, más allá de las referencias clásicas.