Jane Brodie y Déborah Pruden en María Casado Home Gallery

Jane Brodie + Déborah Pruden
Jane Brodie, Déborah Pruden
María Casado Home Gallery
14.09.19 | 15.11.19

Entre los muebles y libros que pueblan su home-gallery, María Casado exhibe lo que fue también una idea propia: una exposición que reúne obras recientes de Jane Brodie (Filadelfia, 1967) y de Déborah Pruden (Buenos Aires, 1972). Lo curioso es que las propuestas difieren radicalmente tanto en sus materialidades como en sus tamaños y su empleo del color.

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Jane Brodie, Déborah Pruden, Brodie + Pruden, 2019, vista de exhibición en María Casado Home Gallery. Ph: Gentileza de María Casado Home Gallery
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Jane Brodie, Déborah Pruden, Brodie + Pruden, 2019, vista de exhibición en María Casado Home Gallery. Ph: Gentileza de María Casado Home Gallery

Brodie trabajó en esta ocasión con planchas de madera revestidas de fórmica blanca. En el texto que acompaña la muestra, Florencia Malbran cuenta cómo, “munida de un martillo, ella golpea un clavo para levantar la fórmica con la contundencia necesaria para desprenderla, aunque sin el suficiente brío como para que esa fina capa blanca se salga completamente de la madera a la cual está adherida”. Como resultado, obtiene “obras escamadas, cubiertas por pequeñas láminas, trozos arrancados, imbricados unos con otros”. El procedimiento va puntuando la superficie de manera despareja, sin otorgarle ningún sentido legible. Las tablas de Brodie cuelgan de las paredes tan abstractas como las leyes de un país antiguo, lejano y desconocido.

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Jane Brodie, Brodie + Pruden, 2019, vista de exhibición en María Casado Home Gallery. Ph: Gentileza de María Casado Home Gallery

Por su parte, Pruden exhibe una serie de pinturas de gran formato que son copia de obras de Zinaída Serebriakova, nacida en Ucrania en 1884 y que se dedicó a pintar la figura humana: bailarinas, momentos de aseo, saunas y bañistas. De aspecto sencillo a primera vista, “la simplicidad es solo aparente; una observación detallada revela delicados detalles así como el manejo eximio del color y sus tonalidades”. Al retomar estas imágenes y su laboriosidad pictórica, Pruden “altera la cronología; para volver a encontrar la novedad en la historia”, continúa Malbran.

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Déborah Pruden, Brodie + Pruden, 2019, vista de exhibición en María Casado Home Gallery. Ph: Gentileza de María Casado Home Gallery

Con recursos diferentes y piezas de apariencia disímil, las dos propuestas conviven en una misma sala para potenciar la sensación de encontrarse o de descubrirse mutuamente en un espacio con reglas propias, que “no niegan las fuerzas que se oponen e invalidan entre sí. Al contrario, afirman la contradicción como un concepto generativo, capaz de engendrar otros modos de mirar el mundo”, concluye el texto de Malbran.

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.


Faivovich & Goldberg en el Museo Julio Marc, Rosario

Encuentro con El Mataco
Faivovich & Goldberg
Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc”
08.07.19 | 08.03.20

Guillermo Faivovich (Buenos Aires, 1977) y Nicolás Goldberg (París, 1978) desarrollan desde el 2006 “Una guía a Campo del Cielo”, un proyecto que investiga y ofrece nuevas formas de “ver y experimentar los resultados terrestres” de una lluvia de meteoritos metálicos que impactó un territorio ubicado en lo que es hoy el límite entre las provincias de Santiago del Estero y del Chaco hace unos 4000 años; el evento cósmico se produjo como resultado de la explosión en la atmósfera de una enorme masa proveniente del Cinturón de Asteroides que orbita entre Júpiter y Marte. Las obras de Faivovich & Goldberg exploran y reflexionan sobre su impacto cultural y su trascendencia histórica. Entre las realizaciones recientes del dúo, se destacó En búsqueda del Mesón de Fierro (Naturhistorisches Museum y Naciones Unidas, Viena, 2018), Decomiso (ASU Art Museum, Arizona, 2018), numero (11a Bienal de Gwangju, Corea, 2016), The San Juan Mass of Campo del Cielo en la Colección Guerrico (Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 2014) y the weight of uncertainty (documenta 13, Kassel, 2012), para solo mencionar algunos ejemplos. El Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc” cuenta en su acervo con material arqueológico, pintura, artes decorativas y mobiliario. Desde 1941, por donación del cirujano Bartolomé Vasallo, integró a su colección El Mataco, uno de los meteoritos hallados en la zona que investigan los artistas, el cual yacía originalmente en un templete construido en los jardines del museo para su exhibición, “convirtiendo a este objeto cósmico en una pieza histórica”, según cuenta el texto que acompaña la muestra. Para celebrar su 80° aniversario, la entidad decidió “encomendar la problemática del meteorito al campo de acción del arte contemporáneo” y comisionó una exhibición al dúo, quienes emprendieron “un proceso de búsqueda del que se desprende la reconstrucción de algunos episodios del hermético derrotero terrestre de El Mataco”, sigue el texto.

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Faivovich & Goldberg, Encuentro con El Mataco, 2019, entrada, vista de exhibición en el Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc” (detalle). Ph: Gentileza de los artistas
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Faivovich & Goldberg, Encuentro con El Mataco, 2019, catafalco con fotos, vista de exhibición en el Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc” (detalle). Ph: Gentileza de los artistas

Los artistas descubrieron que la documentación sobre la historia visual del meteorito en las colecciones fotográficas del museo es “escasa y marginal; sin embargo, durante la pesquisa, accedieron a una dimensión cautivante, conformada por miles de fotografías que retratan, desde 1939, el acontecer social del Museo Marc. Imágenes de espectadores, patrimonio transitivo de las salas del museo, testigos potenciales de un meteorito que parece no querer revelar su existencia”. A partir de Encuentro con El Mataco, ese material se exhibe en una gran vitrina octogonal que data de la fundación del museo. El meteorito había sido descubierto en 1937 en la estancia “Campo Rosario”, propiedad del Dr. Vasallo, ubicada en el Chaco austral. Luego de la donación, mientras estaba instalada en el parque, una repartición municipal extrajo una muestra por medio de un soplete oxiacetilénico para su análisis, de la cual nunca se conocieron los resultados. “De esa intervención data la gran huella que se aprecia en uno de sus flancos. En cambio, en 1978 el Departamento de Metalurgia de la Facultad de Ingeniería (UNR) realizó un examen ‘microestructural’ aportando un exhaustivo informe técnico”. Desde principios de la década de 1990, el meteorito se conserva en el interior del museo “ante el temor que había despertado en el país el resonado caso del intento de robo del meteorito Chaco”. Por su presencia, El Mataco podría estar emplazado en cualquiera de los tres períodos que abarca el museo: desde tiempos precolombinos, los meteoritos formaron parte de la cosmogonía de los grupos étnicos que habitaban la región; en la etapa colonial se los valoraba por su contenido metálico y, durante el período independiente, aparece con fuerza el interés científico. Sin embargo, desde el museo aseguran que “una vez adentro se transformó en un objeto anómalo. Nunca se logró asignarle una ubicación adecuada, a pesar de que para muchos de los visitantes era la pieza más atractiva. Invisibilizado, otros todavía creen que El Mataco fue robado”.

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Faivovich & Goldberg, Encuentro con El Mataco, 2019, El Mataco con manos, vista de exhibición en el Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc” (detalle). Ph: Gentileza de los artistas
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El Mataco emplazado frente al museo, septiembre 1977. Archivo Luis Marcelo Godoy. Ph: Gentileza de los artistas

Faivovich & Goldberg crearon para la pieza un gabinete especial, al cual se accede después de franquear una gruesa tela negra. El periodista entrerriano Franco Giorda, que estuvo presente durante la inauguración, describe la instalación y relata la experiencia en su publicación web 170 escalones: “La única condición para aventurarse fue dejar los zapatos al ingreso. Nos recomendaron además que, luego de atravesar la frontera textil, nos quedemos quietos por unos instantes hasta que nuestros sentidos se acostumbrasen tanto a la oscuridad como al declive de la superficie. Una vez dentro de la negrura, sentimos un aire frío y cargado por una fascinante atracción hacia la materia ubicada en el fondo. Fue el tacto de nuestros pies, y no nuestra vista, el que percibió un piso alfombrado y claramente inclinado. Antes de dar el primer paso, pudimos apreciar desde lo alto, gracias a una iluminación precisa, la correspondiente aura del meteorito El Mataco. Ya con nuestras facultades sensoriales adaptadas al ambiente fuimos directo al encuentro con la cosa extraterrestre”

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Movimiento a Sala España. 24 de junio, 2019. Foto: Paulina Scheitlin

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.


Adriana Bustos et alii en el Pompidou

Cosmopolis #2: rethinking the human
Adriana Bustos et alii
Centro Pompidou
23.10.19 | 23.12.19

Cosmopolis se define como una plataforma que “pone el acento en prácticas artísticas con base en la investigación, la colaboración y la interdisciplina”, a través de residencias, exposiciones y publicaciones, dice en su website. Creada en el Centro Pompidou en 2016 y dirigida por Kathryn Weir, participa asimismo en un “resurgimiento del interés por los enfoques cosmopolitas” y convoca en este sentido a artistas que trabajan en la producción de relaciones e intercambio de conocimiento. En 2017, Cosmopolis #1: inteligencia colectiva, en París, planteó nuevas modalidades de colaboración artística. Al año siguiente, Cosmopolis #1.5: inteligencia ampliada, en Chengdu, imaginó posibilidades de apropiarse comunitariamente de los medios de inteligencia artificial y de cultivar a la vez una inteligencia ecológica.

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Adriana Bustos, Planisferio Venus, 2019, del proyecto “Vision Machine”, acrílico, grafito, hojas de oro y plata, 370 x 370 cm. Ph: Gentileza de Centro Pompidou
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Adriana Bustos, Planisferio Venus, 2019, del proyecto “Vision Machine”, acrílico, grafito, hojas de oro y plata, 370 x 370 cm (detalle). Ph: Gentileza de Centro Pompidou
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Adriana Bustos, Planisferio Venus, 2019, del proyecto “Vision Machine”, acrílico, grafito, hojas de oro y plata, 370 x 370 cm. Ph: Gentileza de Centro Pompidou

En 2019, Cosmopolis #2: repensar lo humano presenta en las salas del Centro Pompidou constelaciones de obras que exploran la diversidad tecnológica y la relación escala social−espacio geográfico. La exhibición plantea a la vez que la mayoría de las personas han sido excluidas de la formulación del universal "Humano" y –sigue el website− “vincula estas cuestiones de escala y tecnología al entramado humano y no-humano”. Cosmopolis #2 considera críticamente cómo “el Renacimiento europeo dio forma al ‘Hombre’ con exclusión de las mujeres y los no cristianos. Desde la revolución industrial en las últimas décadas del siglo XVIII, estas formulaciones de la humanidad van de la mano con una ideología ‘civilizadora’ que vincula la idea de progreso con la capacidad de la tecnología para mejorar las condiciones de vida. Sin embargo, estas concepciones europeas se han promovido dentro de los sistemas de expropiación de recursos, trabajo y reproducción. Este proyecto de modernidad hoy es cuestionado como una historia entre otras posibles historias”. En este marco, Adriana Bustos (Córdoba, 1965) viajó a París con el apoyo del Institut Français de Argentina y la Embajada de Francia en Argentina y el programaDiálogo Franco Argentino para participar con Planisferio Venus, una pintura mural realizada in situ, que forma parte de su proyecto “Vision Machine”. La obra es formalmente un planisferio celeste, un instrumento para leer el cielo desde cualquier punto de la Tierra. Bustos eligió un cielo en particular, el de la primera hora del primer día del primer mes del primer año de la Era Cristiana sobre Jerusalén, momento que marca, dice la artista, “el comienzo oficial de la historia para el mundo occidental”. Su planisferio presenta “un mundo alternativo que tiene en cuenta la parte femenina de la humanidad −no solo a las mujeres−, idea que atraviesa la condición biológica del género. El mapa propone un mundo más orgánico e intuitivo, un mundo menos racional y científico. Las mujeres retratadas desempeñaron un importante rol en los procesos de la independencia en América Latina y como defensoras de los derechos de las minorías. Los nombres de las estrellas han sido reemplazados por conceptos, ideas y datos diversos relacionados con la historia del feminismo, del colonialismo y la invención del concepto de ‘raza’”.

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Adriana Bustos, Planisferio Venus, 2019, del proyecto “Vision Machine”, acrílico, grafito, hojas de oro y plata, 370 x 370 cm (detalle). Ph: Gentileza de Centro Pompidou
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Adriana Bustos, Planisferio Venus, 2019, del proyecto “Vision Machine”, acrílico, grafito, hojas de oro y plata, 370 x 370 cm (detalle). Ph: Gentileza de Centro Pompidou

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.


Matías Duville en el MOLAA

Matías Duville: Desert Means Ocean
Matías Duville
Museo de Arte Latinoamericano de Los Ángeles
25.08.19 | 01.12.19

Días antes de que la argentina Gabriela Urtiaga asumiera como curadora en jefe del Museo de Arte Latinoamericano de California (MOLAA, por sus siglas en inglés), Matías Duville (Buenos Aires, 1974) inauguró Desert Means Ocean. Curada por Stefanie Hessler, la muestra exhibió los trabajos que el artista produjo durante una residencia en el museo en los meses de julio y agosto de 2019. Fundado en 1996 en Long Beach, el MOLAA funciona en el área del Gran Los Ángeles y se identifica como “el único museo en los Estados Unidos dedicado al arte latinoamericano moderno y contemporáneo”. Lourdes Ramos, Ph.D., presidenta y CEO de la institución, explica que la residencia constituye “una ocasión ideal para que artistas latinoamericanos y latinos exploren, desarrollen y presenten su visión artística”. Urtiaga expresó a su vez el interés de “generar un puente de intercambio con artistas de toda la región”. En tanto, la curadora manifestó que “el principio de esta exposición es conceptual[:] la idea de la convergencia entre el océano y la tierra se transmite en el diseño de su presentación”. El artista asegura, por su parte, que “la exhibición es un diálogo entre el océano y el desierto y se focaliza en cómo impactan el uno en el otro”.

Matías Duville: Desert Means Ocean, 2019, vista de exhibición en Molaa. Ph: Gentileza de Molaa
Matías Duville: Desert Means Ocean, 2019, vista de exhibición en Molaa. Ph: Gentileza de Molaa

Con una producción que proviene sobre todo del dibujo, Duville trabaja asimismo con objetos, videos, instalaciones y música. Sus obras evocan escenas de desolación con atmósferas enrarecidas y atemporales como las que preceden a los desastres naturales (huracanes, tsunamis) o situaciones de abandono en la selva, “al estilo de las visiones oníricas de un explorador desorientado o de un paisaje mental”, describe la información del museo. Formalmente, su trabajo se caracteriza por la experimentación con soportes y materiales, por el empleo de trazos expresivos y procedimientos que revelan “cierta brutalidad al modificar las superficies con marcas en la representación que funden la naturaleza de la materia con el paisaje. La tensión entre los opuestos, las mutaciones y el tiempo son algunos de los temas que aparecen en sus más recientes trabajos”, describe el museo.

Matías Duville: Desert Means Ocean, 2019, vista de exhibición en Molaa. Ph: Gentileza de Molaa

Durante los dos meses que pasó preparando la exhibición en el MOLAA, Duville realizó una serie de dibujos inspirados en los desiertos y océanos del sur de California “dos fuentes –según sus propias palabras- tan opuestas como cercanas”. Ramos comentó que sus obras “trasladan al espectador a crudos paisajes que abren la posibilidad de vincularse con la imaginería personal del artista”. Urtiaga añadió que “en las salas se despliega una potencia envolvente de claras imágenes entre el océano y el desierto, entre distopías y mundos posibles”. El artista reconoció, asimismo, que “el océano Pacífico es una influencia fuerte y forma el núcleo fuerte de la exhibición”.

Matías Duville: Desert Means Ocean, 2019, vista de exhibición en Molaa. Ph: Gentileza de Molaa

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.


Dudu Quintanilha en Mite y en el Kunstverein für die Rheinlande und Westfalen, Düsseldorf

XX.XX.XXXX | Lunatic
Mite | Kunstverein für die Rheinlande und Westfalen, Düsseldorf
Dudu Quintanilha
14.10.19 - 02.11.19 | 31.10.19

Dudu Quintanilha (Bauru, 1987) inauguró en Buenos Aires, precisamente en Mite, XX.XX.XXXX y presentó días después Lunatic en Düsseldorf en el contexto de Physical Education II, la segunda parte del ciclo de performances, ensayos abiertos, workshops y conciertos Elbow Room que lleva adelante la Kunstverein für die Rheinlande und Westfalen.

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Dudu Quintanilha y Nico Ansmann, In case you forgot. Skirt (homenaje a David Wojnarowicz), 2019, vista de exhibición en Mite. Ph: Gentileza de Mite

Con un título que alude a una incógnita cronológica (día.mes.año) y al género pornográfico (XXX), Quintanilha cubrió de lado a lado una de las paredes de Mite con fotografías enmarcadas que se encontraban en la trastienda de la galería desde 2010. Pero en lugar de mostrar estas imágenes, el artista dio vuelta los marcos y, sobre el dorso de las obras, plotteó textos que combinan la autobiografía con la ficción, las anotaciones de agenda y la poesía concreta. En el centro de la sala dispuso verticalmente una gran pantalla en marco de madera que se levanta del piso hasta casi tocar el techo. En ella, una serie de videos muestran a un grupo de jóvenes que se mueve al ritmo de una música que no se oye. La pieza se titula A gente. We y está realizada con participantes del Grupo Mexa, que trabaja en San Pablo con personas en situación de vulnerabilidad desarrollando performances y textos, principalmente con el objetivo de generar reacciones al advertir su presencia en un contexto de dificultad social. Una tercera instalación completa el conjunto, 3 pilares, formada por tres vigas de madera pintadas en negro con raspones o “scratches”. Alrededor de una de ellas, la más cercana a la puerta, cuelga la pieza textil In case you forgot. Skirt, una obra en forma de falda tableada, realizada “en homenaje a David Wojnarowicz”, señala el epígrafe, con impresiones de diferentes imágenes y textos autobiográficos de Quintanilha en la tela.

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Dudu Quintanilha, XX.XX.XXXX, vista de exhibición en Mite. Ph: Gentileza de Mite

La noche de inauguración, el video fue musicalizado en vivo por Francisco Ali-Brouchoud y Sam Nacht, que produjeron un sonido que se expandía al resto de las obras creando una atmósfera envolvente. En la pantalla, ampliados a tamaño casi natural, se proyectan videos de baja resolución tomados en la calle y enviados al teléfono del artista vía WhatsApp. Muestran jóvenes bailarines de sexo-género indeterminado. Las imágenes y los cuerpos se alejan de la heteronormatividad. El artista se pregunta con esta pieza quiénes conforman(mos) We, “¿qué es lo que nos une?”, “¿en qué sentido estamos en el mismo lugar o en otro diferente?”. En ese aspecto, las piezas en la pared, en la operación que muestra su dorso y oculta la foto, se distancian espacial y temporalmente del objeto que fueron originalmente. Los textos hablan de temporalidad, del empleo pragmático del tiempo, de la muerte y el renacimiento, de “estar disponible”, de la memoria, del “yo” autobiográfico, pero también del “we”: “We Who We Who WE WHO WE WHO YES YES Yes Is Yes No No Ok Ha". Y ese "nosotros", presente también en el video explícitamente a través del título, alude al cuerpo trans, al cuerpo afrodescendiente o negro y al cuerpo con HIV, entre otras alteridades. Imagina también “una película sobre el futuro en que estamos todos infectados y somos positivos” [“a movie about the future, where we would all be infected and positive"]. La falda viste al pilar de madera e insiste con ese texto, impreso sobre la tela y plotteado en uno de los paneles al dorso de una de las fotos. En este último caso, la imagen se encuentra oculta, al tiempo que, en la pieza textil, el cuerpo está ausente, al igual que en los videos, en que solo queda su imagen. En los textos se menciona la posibilidad de una película sobre un futuro en que “nadie sufrirá abusos, la culpa será devuelta a Dios (que en el futuro todavía existe)” [“no one would suffer from abuse, guilt would be given back to God (that in the future still exists”)].

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Dudu Quintanilha, XX.XX.XXXX, vista de exhibición en Mite. Ph: Gentileza de Mite

Desde principios de 2019, el artista desarrolla su interés por el acto performático como medio artístico. El 31 de octubre presentó Lunatic en el marco de Maskulinitäten, la actual muestra en la Kunstverein für die Rheinlande und Westfalen, en Düsseldorf, donde una selección de obras de Vito Acconci, Vaginal Davis, Andrea Fraser, Jütta Koether, entre otras y otros, proponen el desafío de desestabilizar las nociones hegomónicas de patriarcado y heteronormatividad. Con Rickey Bellot, que trabaja como mensajero y es bailarín en la obra, con el músico y performer Tomás de Souza y la dramaturga Carolina Mendonça como colaboradores, Quintanilha se dedica a explorar las posibilidades de desarrollar conceptos y crear imágenes a través del movimiento. En la performance bailan, cantan e insisten en “haber llegado a la fiesta equivocada”. Los artistas se mueven desde un lugar que, sin estar moralmente en la categoría del bien o del mal, se encuentra errado con respecto a las nociones preestablecidas. Con cuidado y a la vez con humor, reflexionan sobre las posibilidades de seguirse mutuamente o de dirigir la acción. Se ayudan también a conectar sus cuerpos a través de agua, contenida en latas, y a recoger el líquido formando cuencos con sus manos. Las latas se convierten en objetos, que no solo en la sala, sino también por su utilización y su estado, tienen la capacidad de transformarse. Las voces pronuncian “sorry” hasta el hartazgo, imitan sonidos de máquinas o cantan temas románticos. Los movimientos de los performers en las salas de la institución constituyen los puntos de partida para reflexionar sobre la apropiación, la masculinidad y el cuidado.

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Dudu Quintanilha, XX.XX.XXXX, vista de exhibición en Mite. Ph: Gentileza de Mite
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Dudu Quintanilha, XX.XX.XXXX, vista de exhibición en Mite. Ph: Gentileza de Mite

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.


Ad Minoliti en el Moderno

Ad Minoliti: Museo peluche
Ad Minoliti
Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
31.10.19 | 09.03.20
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Ad Minoliti, #3, de la serie “Cíclopes”, 2019, acrílico sobre tela, 100 x 100 cm. Ph: Pablo Mehanna. Gentileza de Museo de Arte Moderno

Con curaduría de Carla Barbero y Marcos Krämer, Ad Minoliti (Buenos Aires, 1980) inauguró Museo peluche, su primera gran exposición individual en un museo, en que presenta recreaciones de sus obras de los últimos quince años y las despliega como habitantes de un gran espacio de juego. “Sus pinturas, murales e instalaciones crean un imaginario vivaz, nutrido de sus intereses por la abstracción, el erotismo, la arquitectura y el diseño”, señala el texto de El Moderno.

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Ad Minoliti, #9, de la serie “Cíclopes”, 2019, acrílico sobre tela, 100 x 100 cm. Ph: Pablo Mehanna. Gentileza de Museo de Arte Moderno

Las obras proponen, asimismo, una visión vinculada con las teorías feministas y queer sobre las personas y una sociedad en la que no existen comportamientos preestablecidos según la distinción hombre-mujer. Minoliti aspira a crear imágenes que den lugar a una realidad por fuera de los patrones culturales tradicionales que la cultura occidental ha concebido como opuestos: lo espiritual y lo racional, la naturaleza y la cultura, la seriedad y la frivolidad, lo femenino y lo masculino... A través de murales coloridos, tiernos personajes y pinturas animadas intervienen sobre estos binomios en relación con las artes y hacen “aparecer en sus obras las fuerzas negadas por la modernidad: lo infantil, lo tierno y lo suave”, sigue el museo. Los curadores sostienen además que “al poner en valor estas sensibilidades, Minoliti contribuye a cuestionar el modo en que se ha construido la historia del arte y sus protagonistas pero también la imagen del mundo tal como se lo conoce”.

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Ad Minoliti, #10, de la serie “Cíclopes”, 2019, acrílico sobre tela, 100 x 100 cm. Ph: Pablo Mehanna. Gentileza de Museo de Arte Moderno

En las piezas que conforman Dollhouse, por ejemplo —una instalación que reúne pinturas recientes de su producción con sillones del acervo de diseño industrial del Moderno—, Museo peluche busca disolver, con su “atmósfera amigable” (Barbero) los límites y jerarquías establecidos por los parámetros hegemónicos y adultocéntricos de la historia del arte, convirtiendo a las piezas pictóricas en personajes que se instalan o se sientan sobre los muebles. Por otro lado, obras como Play C coloreadas se proponen como objetos de uso para intervenir pintando y no solo para contemplar. En otros casos, las piezas visten o contienen a personajes como Zorro, Gato y Oso, obras que representan animales humanizados que se paran en la sala, intercalados entre los visitantes. Murales como Portal, juegan con el espacio y sus dimensiones al usar las paredes a la manera de un gran lienzo. Esta operación propone observar críticamente las relaciones entre lo que queda por afuera y por dentro del espacio museal. Museo peluche construye así una espacialidad en la que las obras forman tableros de juego, cubos coloridos, muñecos-animales, alfombras que mitigan el piso y, en el centro de la sala, una mesa baja de forma triangular rodeada de pufs de colores. Sobre ella, una variada bibliografía feminista incluye títulos de Paul B. Preciado, Donna Haraway, Silvia Federici y Mónica Cevedio, catálogos de muestras de dibujo, revistas de decoración y cuentos infantiles que configuran un sector destinado a la lectura.

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Ad Minoliti, Sin título, de la serie “Cubos”, 2019, impresión sobre tela, 100 x 100 cm (detalle). Ph: Gentileza de Museo de Arte Moderno

Dentro de la exposición funciona además la Escuela feminista de pintura. Diseñada como una instalación y un aula activa al mismo tiempo, Minoliti creó un espacio de aprendizaje donde se ofrecen clases abiertas a personas de todas las edades para releer críticamente los grandes temas de la pintura tanto desde la teoría como desde la práctica. Estas clases tendrán lugar en la sala todos los sábados desde las 17 durante el período en que se mantenga abierta la exposición. Cada encuentro se concentrará en un género diferente del quehacer pictórico y contará con la participación de diferentes artistas-docentes. El Colectivo Marrón se dedicará al género del paisaje, tomando como eje la gama de los marrones; el Archivo de la Memoria Trans desarrollará el retrato como herramienta de construcción de la identidad; Santiago Villanueva abordará el bodegón; María Ibarra dará un taller de guión de historietas queer, entre otras propuestas. En la inauguración participaron Paco Nino, Ozzy Oso, Dandy Dust, Vinito y Armando A. Bruno con sus performances drag king mientras el proyecto Caterine Ful Lov, de Lucía Reissig y Nina Kovensky, que vincula la comida con distintas circunstancias artísticas y/o políticas, preparó platos veganos de color verde pensados especialmente para esta ocasión.

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Ad Minoliti, Sin título, de la serie “Cubos”, 2019, impresión sobre tela, 100 x 100 cm (detalle). Ph: Gentileza de Museo de Arte Moderno
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Ad Minoliti, Sin título, de la serie “Fantasías”, 2016, lápiz y acrílico sobre papel, 50 x 40 cm. Ph: Ad Minoliti. Gentileza de Museo de Arte Moderno
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Ad Minoliti, Sin título, de la serie “Queer Deco”, 2019, impresión sobre tela, 100 x 100 cm. Ph: Gentileza de Museo de Arte Moderno

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.


Mariela Scafati en Isla Flotante

Extraterrestre
Mariela Scafati
Isla Flotante
27.08.19 | 08 11.19

Mariela Scafati (Buenos Aires, 1973) instaló en Isla Flotante un conjunto de pinturas monocromas articuladas por medio de bisagras y sogas. Cada uno de estos ensamblajes conforma figuras en que se reconoce la estructura de una silueta humana: torso, brazos, manos, pies, piernas y cabeza. Construidas a partir de la ficha antropométrica de un amigo o una amiga de la artista y ataviadas con camperas, vestidos, pantalones, suéteres, camisas, frazadas o collares de cuero y otros accesorios.

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Mariela Scafati, Extraterrestre, 2019, vista de exhibición en Galería Isla Flotante. Ph: Meme Liébana. Gentileza de Galería Isla Flotante

Suspendidas o sostenidas desde el techo por cuerdas, estas figuras forman un círculo en medio de la sala, se sientan sobre una pared o se recuestan en el piso de madera. Con una piel de pintura acrílica, a cada uno y a cada una le corresponde un color diferente. Al dorso de la pintura de sus “cuerpos” aparecen los bastidores. Llevan títulos que son a la vez los nombres de las amistades de Mariela: Meme, An, Marta, Rober, Luci, Marie, Vic, Paula y por su disposición pareciera que hablaran entre sí o mantuvieran algún tipo de vínculo.

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Mariela Scafati, Extraterrestre, 2019, vista de exhibición en Galería Isla Flotante. Ph: Meme Liébana. Gentileza de Galería Isla Flotante

Más allá del grupo y por detrás de una pared de ladrillos blancos de cerámica, tres cuerpos plegados y formados por bastidores están envueltos en frazadas sujetas por sogas en un entramado de nudos. Sin título, sin pintura y con un cuerpo casi irreconocible, se apoyan contra un piso de cemento. Su situación parece de aislamiento y desprotección. Entre ellos y el grupo que conversa, Celeste <3 (otro personaje-obra) yace inmóvil sobre adoquines de ladrillos cerámicos. Su cuerpo está formado por tiras de pintura cortada y entretejida. Su movimiento, restringido, ya que no dispone de bisagras. Mientras que, en otra escena de la muestra, un personaje cuelga de los pies, cabeza abajo.

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Mariela Scafati, Extraterrestre, 2019, vista de exhibición en Galería Isla Flotante. Ph: Meme Liébana. Gentileza de Galería Isla Flotante

Como si se tratara de un teatro mudo, la exposición parece plantear una serie de interrogantes porque, acaso: ¿Quiénes son las pinturas? ¿Qué tipo de relación tienen entre sí? ¿Con qué sexo o género se identifican? ¿Por qué algunos tienen nombre-título y otros no? ¿Conocemos a aquellos que podemos nombrar? ¿Qué entidad asignamos a la indumentaria y a las superficies pintadas?

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Mariela Scafati, Extraterrestre, 2019, vista de exhibición en Galería Isla Flotante. Ph: Meme Liébana. Gentileza de Galería Isla Flotante
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Mariela Scafati, Extraterrestre, 2019, vista de exhibición en Galería Isla Flotante. Ph: Meme Liébana. Gentileza de Galería Isla Flotante

Acompaña la exhibición un Glosario para escuchar a las piedras, texto de autoría de la artista junto con el investigador y docente en Historia del Arte Nicolás Cuello. Ahí se presentan una serie de definiciones y conceptos, desde “Piedra” hasta “Herida”, “Tinaja” o “Megáfono”, pasando por “Cuadrillé”, “Medida”, “Silencio” o “Extraterrestre” −para mencionar solo algunos− que van proporcionando claves para un contexto histórico y un marco teórico de la exhibición. Bajo “Cuadrillé”, por ejemplo, se menciona el comienzo del movimiento punk en la boutique SEX, de Vivienne Westwood y Malcolm McLaren, que combinaba atuendos rasgados de forma artesanal “elementos de la vestimenta sadomasoquista junto con objetos, telas, patrones e iconografías que despertaban su máximo rechazo”. El texto explica bajo la entrada “Gris” la teoría del mestizaje de la socióloga boliviana Silvia Rivera Cusicanqui, la teoría del cuerpo sin órganos de Gilles Deleuze y Félix Guattari, cita en otra a William Morris, a la serie Star Trek y las relaciones con perros desde la perspectiva de Pablo Suárez y de Donna Haraway. Cuenta el asesinato de Teresa Rodríguez por parte de la policía, la historia del megáfono y sostiene su convicción “en la fuerza de lo sensible de un trabajo micropolítico que pueda hacer del malestar, el dolor y la herida que nos nombra, un modo para conversar en la diferencia de la vida. Un intercambio opaco en el que las fuerzas sensibles de nuestro cuerpo-presencia toman acción sin registros morales”.

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Mariela Scafati, Extraterrestre, 2019, vista de exhibición en Galería Isla Flotante. Ph: Meme Liébana. Gentileza de Galería Isla Flotante

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.


Herlitzka + Faria en el Estudio Mauro Guzmán, Rosario

Herlitzka + Faria en Rosario
Esvin Alarcón Lam, Delia Cancela, Mauro Guzmán, Jaime Higa Oshiro, Hernán Marina, Pablo Mesejean, Ricardo Migliorisi, Marta Minujín, Susana Rodríguez, Pablo Suárez
Estudio Mauro Guzmán
16.10.19 | 25.10.19

La Segunda Quincena del Arte Rosario (2QAR2019) busca trasladar el arte a ámbitos no convencionales para acercarlo a una mayor cantidad de personas. A su vez, estos espacios abren la posibilidad de generar intercambios entre artistas, gestores culturales, productores, vecinas y vecinos. Con un concepto diferente cada año, en 2019 la Quincena toma lo queer, no solo para pensarlo a partir de las disidencias sexuales o de género, si no como “problemática presente en las discusiones culturales de la actualidad”, según informa la web de la ciudad de Rosario. La galería porteña Herlitzka + Faria se suma desde el estudio de Mauro Guzmán (Rosario, 1977), donde organiza una muestra colectiva de artistas de su staff.

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Herlitzka + Faria en Rosario, 2019, vista de exhibición en el estudio de Mauro Guzmán, obra de Pablo Suárez (detalle). Ph: Gentileza de Herlitzka + Faria
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Herlitzka + Faria en Rosario, 2019, vista de exhibición en el estudio de Mauro Guzmán, obras de Marta Minujín (izq.) y de Hernán Marina (der.). Ph: Gentileza de Herlitzka + Faria

Además de exponer piezas de su anfitrión, referente actual del arte queer, la propuesta incluye obra histórica y más reciente de un grupo de artistas de la Argentina y Latinoamérica que configuran “un panorama transversal de la escena de la región”, como señala la información de la galería. Entre las piezas históricas, se destacan una edición del Manifiesto (1966/2016) de Delia Cancela (Buenos Aires, 1940) & Pablo Mesejean (Buenos Aires, 1937 - París, 1991), una serigrafía de la serie “Frozen sex” de 1974 de Marta Minujín (Buenos Aires, 1943), una escultura de Pablo Suárez (Buenos Aires, 1937-2006), Fast food, de 1987, y dos pinturas del año 1978 de Susana Rodríguez (Buenos Aires, 1948). Entre las piezas “jóvenes”, Hernán Marina (Buenos Aires, 1967) presenta Torsión (2009/2014) y Salto 1 (2018). Participan, además, tres artistas latinoamericanos: el paraguayo Ricardo Migliorisi (Asunción, 1948-2019) con un conjunto de piezas en papel, Jaime Higa Oshiro (Lima, 1960) con Bandera (2007-2013) y Esvin Alarcón Lam (Guatemala, 1988) con cuatro pinturas.

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Herlitzka + Faria en Rosario, 2019, vista de exhibición en el estudio de Mauro Guzmán, obras de Ricardo Migliorisi. Ph: Gentileza de Herlitzka + Faria
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Herlitzka + Faria en Rosario, 2019, vista de exhibición en el estudio de Mauro Guzmán, obras de Mauro Guzmán. Ph: Gentileza de Herlitzka + Faria
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Herlitzka + Faria en Rosario, 2019, vista de exhibición en el estudio de Mauro Guzmán, obra de Mauro Guzmán (detalle). Ph: Gentileza de Herlitzka + Faria

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Matilde Marín en Del Infinito

Cuando divise el humo azul de Ítaca
Matilde Marín
Galería Del Infinito
03.10.19 | 29.11.19

Si el “humo azul de Ítaca” testimonia el retorno de Odiseo, Matilde Marín (Buenos Aires, 1948) examina imágenes de humo en los medios de comunicación para construir una mirada propia sobre los acontecimientos contemporáneos tal como aparecen en las noticias, ligados “a la guerra, a los desastres ambientales y pocas veces a momentos gratos”, observa la artista, cuya investigación comenzó en 2005.

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Matilde Marín, Cuando divise el humo azul de Ítaca, 2019, vista de exhibición en Galería Del Infinito. Ph: Gentileza de Galería Del Infinito

“Matilde reúne evidencias en un work in progress construido a partir de recortes de cientos de fotografías de humo aparecidas en la prensa gráfica, con sus respectivas leyendas”, cuenta Jimena Ferreiro en el texto que acompaña la exhibición. La artista realiza luego un procedimiento de intervención digital sobre las páginas en que conserva la imagen fotográfica al tiempo que destaca el lugar que ocupaba el texto con recuadros y líneas generalmente vacías, a excepción de determinadas letras, palabras o nombres propios. De la publicación conserva el epígrafe original. En su imagen final, los ángulos rectos de los espacios antes ocupados por el texto contrastan con la expansión informe de la humareda. “El humo escapa a la medida, es inconmensurable y deforme como un fantasma en el espacio; es ancestral y enigmático, predictivo y adivinatorio como el vuelo de los pájaros, el sonido de los cuencos o el rodar de las piedras. El humo que provoca el fuego es también depuración y sanación, castigo y mal augurio”, sigue Ferreiro. Marín presenta sus trabajos en copias fotográficas sobre papel de algodón, destacando a la vez la trama de redondeles de la impresión gráfica. Del Infinito reúne un grupo de obras sujetadas entre dos vidrios y apoyadas sobre estantes blancos que sobresalen de las paredes. Además, desde la sala puede verse, a través de los ventanales, un foto-mural que cubre de izquierda a derecha una pared del patio interno. El vidrio paralelo a ese plano fotográfico está intervenido con los recuadros que ocuparía el texto, trasladando de esta manera la intervención al espacio arquitectónico de la galería.

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Matilde Marín, Cuando divise el humo azul de Ítaca, 2019, vista de exhibición en Galería Del Infinito. Ph: Gentileza de Galería Del Infinito
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Matilde Marín, Cuando divise el humo azul de Ítaca, 2019, vista de exhibición en Galería Del Infinito. Ph: Gentileza de Galería Del Infinito

El trabajo, que comenzó como libro, fue adoptando diferentes formatos a lo largo de los años: en 2012 se presentó en el Centro de Experimentación del Teatro Colón acompañado de una pieza musical de Marta Lambertini y textos del historiador José Emilio Burucúa; cuatro años más tarde, en el contexto de arteBA 2016, incorporó un video sobre la implosión de la fábrica 53 de la Eastman Kodak Company que producía película para cámaras analógicas; se exhibió asimismo en el marco de su exposición antológica en 2017 (Arqueóloga de sí misma, curada por Adriana Almada en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE), en que el video de la Kodak “se espejaba en una gran imagen de humo sobre pruebas nucleares en el Pacífico” (Ferreiro). En abril de 2019 la serie fue expuesta en la XIII Bienal de La Habana. Para aquella ocasión, la artista trabajó con las portadas de los periódicos, “en una selección de eventos que incluyen registros de la amenaza climática frente a la polución de CO2 de la central eléctrica de Belchatow en Polonia; la explosión nuclear en 1971 en el atolón de Mururoa, Polinesia Francesa; el golpe militar a Salvador Allende en 1973 en el Palacio de La Moneda; la ola de incendios que arrasó el Peloponeso en 2007; el indiscriminado abuso de recursos naturales en el Amazonas durante los últimos veinte años; o las recientes nubes de cenizas del volcán islandés Grímsvötn”, enumera Ferreiro. En Del Infinito, sus intervenciones suman, entre otras, imágenes de La batalla de Argel, la película de 1966 de Gillo Pontecorvo, publicadas en 2011 por El Diario del Siglo XX y del reciente incendio en la catedral de Notre Dame, París, en las portadas de Le Monde y Le Figaro. Mientras tanto y aunque aún no haya obras aludiendo al hecho, destacaba Ferreiro al momento de escribir su texto, “todavía sobrevuelan los cielos de la región las cenizas de los incendios criminales del Amazonas”.

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Matilde Marín, Relato desde la Moneda, Santiago de Chile, 11 de Septiembre de 2003, BBC News – Online, 30 x 12 cm. Ph: Gentileza de Galería Del Infinito
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Matilde Marín, Los cielos de Europa, Islandia, 25 de Mayo de 2011, El País, 37 x 29 cm. Ph: Gentileza de Galería Del Infinito

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Dalila Puzzovio en ROLF Art

Mientras unos construyen otros destruyen
Dalila Puzzovio
ROLF Art
08.10.19 | 29.11.19
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Dalila Puzzovio, Mientras unos construyen otros destruyen, 2019, vista de exhibición en Rolf Art. Ph: Gentileza de Rolf Art
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Dalila Puzzovio, Mientras unos construyen otros destruyen, 2019, vista de exhibición en Rolf Art. Ph: Gentileza de Rolf Art

Los trabajos de ampliación de la Avenida 9 de Julio en la ciudad de Buenos Aires requirieron la demolición de varios edificios. Mientras duraba la obra, Dalila Puzzovio (Buenos Aires, 1943) realizó, un sábado de mañana, una performance que ponía en escena el ritual del casamiento de una pareja “rodeada de un decorado de pompa, festín y presentes, contrastado por una ciudad en ruinas, que es el escenario irónico de la acción”, señala la información de la galería. Mientras unos construyen otros destruyen contó con realización y fotografías de la revista Claudia, que incluyó las imágenes como producción de moda en la edición número 266 del mes de agosto de 1979 en la sección “Novias”, bajo el encabezado “Hollywood en castellano” y el título Pan, amor y fantasía.

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Dalila Puzzovio, de la serie “Mientras unos construyen otros destruyen”, 1979, registro fotográfico de la performance, copia de época, 9 x 11 cm. Gentileza de Rolf Art

Con curaduría de Raúl Flores, la galería ROLF propone una relectura de la obra como acto performático a través de un trabajo de recopilación y rescate del material de archivo que comprende la documentación fotográfica y que incluye impresiones de negativos nunca antes copiados e imágenes inéditas del backstage, material al que se suma el testimonio de la artista y un ejemplar de la revista en sí. Para la exhibición, Puzzovio instaló en la vidriera de la galería un fondo infinito verde similar al que utilizó en la producción de 1979. Por detrás de ese fondo, un mural fotográfico realizado a partir de una de las tomas originales cubre una pared paralela a la vidriera. En la imagen se ve a los novios parados sobre el papel verde sostenido por un sistema de trípodes un poco más alto que sus cabezas, junto al cortejo y los regalos. Más de la mitad de la superficie total de la foto muestra el verdadero fondo, un edificio en ruinas levemente fuera de foco.

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Dalila Puzzovio, de la serie “Mientras unos construyen otros destruyen”, 1979, registro fotográfico de la performance, copia de época, 9 x 11 cm. Gentileza de Rolf Art

Una fila de quince copias vintage en papel Kodak de bordes redondeados de 9 cm x 11 cm documentan el backstage de la producción. Realizadas por una amiga de la artista y guardadas durante estos cuarenta años, se exhiben en esta ocasión por primera vez. Cinco fotografías de la performance, copiadas recientemente, completan el conjunto. La exhibición aspira a “entender desde una nueva perspectiva, las ideas, el diverso repertorio y el aporte que las prácticas de la vanguardia argentina nos han legado, de la mano de una de las artistas claves del pop art o ‘arte de las cosas’”.

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Dalila Puzzovio, de la serie “Mientras unos construyen otros destruyen”, 1979, registro fotográfico de la performance, copia de época, 9 x 11 cm. Gentileza de Rolf Art

El curador, que recuerda haber hojeado en la cocina de su casa aquel número de Claudia en una tarde de fines de la década del setenta, señala que “en Pan, amor y fantasía hay la ilusión del amor y sus ritos, y hay ruinas acechando (¿o subtitulando?) detrás del decorado. No parece haber nada más conmovedor que esa tensión, y nada más atractivo que esa manera de presentarla: la ingenuidad y el placer precariamente expuestos sobre los restos de una civilización (¿La Segunda Guerra Mundial? ¿Los cincuenta? ¿Lxs espectadorxs que Dalila y la revista Claudia intentaban agitar?). Se trata de un trabajo que podría pensarse hoy –sigue Flores− como el reverso de House Beautiful: Bringing the War Home, de Martha Rosler, en el que la guerra de Vietnam entraba a los livings de la burguesía de los Estados Unidos. En el trabajo de Dalila, no es la guerra la que entra a las casas; es la casa y sus (en)sueños domésticos los salen al escenario de un mundo devastado”.

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Dalila Puzzovio, Mientras unos construyen otros destruyen, 2019, vista de exhibición en Rolf Art. Ph: Gentileza de Rolf Art
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Dalila Puzzovio, Mientras unos construyen otros destruyen, 2019, vista de exhibición en Rolf Art. Ph: Gentileza de Rolf Art

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.


Ideas materiales. Arte y diseño argentino en la década del 60, de Wustavo Quiroga y otros

Ideas materiales. Arte y diseño argentino en la década del 60
Txt: Wustavo Quiroga (ed.), Susi Aczel, Jorge Ciaglia, Cristina Civale, Javier de Ponti, Verónica Devalle, Silvia Fernández, Fanny Fingermann, Rubén Fontana, José María Heredia, Rafael Iglesia, Aníbal Jarkowski, Francisco Fröpfl, Reinaldo Leiro, Raúl Manrupe, Martín Mazzei, Carolina Muzi, Alan Neumarkt, Felisa Pinto, Silvio Plotquin, Mario Salcedo, Susana Saulquien, Oscar Steimberg
Fundación IDA, Malba
Buenos Aires, 2019
360 pp, 238 il, 27 x 21 cm
Español

En el marco de las actividades paralelas a la exposición Polesello joven 1958-1974 (26.06-12.10.2015) curada por Mercedes Casanegra, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) dedicó dos jornadas a investigar los vínculos entre la producción en artes visuales y musicales y el diseño gráfico, industrial y de moda en los años sesenta en la Argentina. A cargo de Lucrecia Palacios −de Malba− y Wustavo Quiroga −presidente de Fundación Investigación en Diseño Argentino (IDA)−, la programación se organizó en torno a cuatro ejes temáticos: “Ciudad”, “Experimentalismo, psicodelia y pop”, “Formas, materiales e industrias” y, por último, “Historiografía del diseño”. Conservando esos mismos ejes y el título de las jornadas, Malba e IDA editaron Ideas materiales. Arte y diseño argentino en la década del 60, un libro que funciona como registro y compilación de esos días, reuniendo en sus páginas imágenes hasta ahora inéditas, experiencias y testimonios de la época que dan cuenta de cómo se trabajaba en las agencias de publicidad, centros de investigación y universidades, pero también de cómo la actividad creativa se prolongaba en otros espacios, como bares y discotecas.

El lunes 7 de octubre se presentó el libro con una charla abierta entre el artista Edgardo Giménez, el investigador Raúl Manrupe y la diseñadora Ángela Vassallo, moderada por Quiroga. De manera relajada y espontánea, comentaron las imágenes del libro mientras se proyectaban en una pantalla gigante. Iban pasando, por ejemplo, los dibujos psicodélicos en los diseños de las publicidades para Austral-ALA de Oscar Smoje y el afiche de Juan Carlos Distéfano para el Concurso de Becas Bienio 1965-1966 del Instituto Torcuato Di Tella, sus tapas para el sello Ten Records y sus publicidades para Siam. Al respecto, destacó Giménez que “los empresarios estaban comprometidos con la excelencia aunque no la entendieran”. El libro aborda también las creaciones de Rogelio Polesello para Olivetti o de Jorge de la Vega, pintor, cantautor, arquitecto y redactor publicitario en la agencia Cícero, el habitáculo para la Antártida que diseñó Mario Mariño, la Bienal Mundial de la Historieta organizada por Oscar Masotta en 1968, las creaciones de Dalila Puzzovio, Mary Tapia y su desfile de moda en un gimnasio, el trabajo de Delia Cancela y Pablo Mesejean, los muebles de vanguardia de Interieur Forma, la cartelería de Fototrama, la música electrónica y la música pop, los carteles publicitarios pintados a mano y el trabajo invisibilizado de las mujeres en ese contexto, entre otros temas. El libro se propone como una publicación de referencia y “una invitación a sumergirse de lleno en las estéticas y los comportamientos –los objetos y los actores– de aquel período”, se lee en la contratapa.

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.


Artistas modernos y contemporáneos en Roldán Moderno

Acople
Gabriel Chaile, Juan del Prete, León Ferrari, Mariana Ferrari, Jorge Gumier Maier, Silvia Gurfein, Mauro Guzmán, Alfredo Hlito, Guillermo Kuitca, Fernanda Laguna, Luciana Lamothe, Alfredo Londaibere, Federico Manuel Peralta Ramos, Emilio Pettoruti, Marcelo Pombo, Cristina Schiavi, Xul Solar, Lino Enea Spilimbergo, Pablo Suárez, Yente
Roldan Moderno
24.09.19 | 25.10.19

Con la misión de “revalorizar el arte moderno argentino dentro del pensamiento contemporáneo”, Roldan Moderno desarrolla a lo largo del año un programa con curadurías específicas. En este marco, la historiadora del arte y curadora independiente Jimena Ferreiro ideó Acople, una exposición que pone en escena “algunas ideas-fuerza que articulan la narrativa del arte local a través de un sistema de correspondencias entre las obras; ensayos de vecindad, amplificación, duplicación, oposición, rivalidad y admiración”, escribe en su texto curatorial.

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Acople, 2019, vista de exhibición en Roldan Moderno. Ph: Santiago Orti. Gentileza de Roldan Moderno

El acople, sigue Ferreiro, “alude tanto al sentido de adherir, unir o encastrar, así como a la distorsión sonora que genera ruido y una forma semejante al eco”. De hecho, tanto en el ámbito del sonido como de la imagen, se define como “un fenómeno producido por la realimentación de un sistema cuando este recoge su propia señal, reintroduciéndola una y otra vez sin parar”. La muestra vincula las piezas de a pares, pero a su vez abre y encuentra relaciones entre ellas que van más allá de lo que podría parecer a primera vista un juego de espejos enfrentados. Ferreiro lleva el sentido del término al arte argentino de los siglos XX y XXI para establecer “una gran conversación transtemporal de obras”.

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Acople, 2019, vista de exhibición en Roldan Moderno. Ph: Santiago Orti. Gentileza de Roldan Moderno

La idea de cover –otro término de la jerga musical– recorre la muestra, sin explicarla. “Cristina Schiavi (Buenos Aires, 1954) [por ejemplo] hizo su propio cover de una pintura de Emilio Pettoruti (La Plata, 1892 - París, 1971), uno de los artistas principales de la avanzada moderna en las primeras décadas del siglo XX en Argentina; por medio de su obra manipula los objetos producidos por la heteronorma provocando cierto efecto de extrañeza, con el propósito de hacer evidentes las marcas sexo-genéticas del modernismo geométrico”, explica la curadora. Pero con respecto a los modernismos y el influjo de las vanguardias del siglo XX, la exposición ofrece otras claves: Xul Solar (San Fernando, 1887 - Tigre, 1963) y Alfredo Londaibere (Buenos Aires, 1955-2017) comparten una búsqueda espiritual que “tomó forma cifrada en sus obras, se hizo cuerpo allí”. Si se observa con atención y cierta distancia, la obra de Londaibere proclama “Yo es absoluto” entre colores y formas que remiten a “un letrismo ligado a la experimentación de las vanguardias constructivistas” (Ferreiro).

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Acople, 2019, vista de exhibición en Roldan Moderno. Ph: Santiago Orti. Gentileza de Roldan Moderno

La obra de Jorge Gumier Maier (Buenos Aires, 1953) se vincula de una manera particular con las vanguardias abstractas de nuestro país. La muestra incluye una de sus obras de 1992 y la relaciona con una pieza de Yente (Buenos Aires, 1905-1990) y Juan del Prete (Vasto, 1897 - Buenos Aires, 1987). “Mi vinculación con la abstracción se da, sobre todo, por la apropiación que hizo la decoración de interiores de la estética modernista”, comentaba Gumier en 1993 en un reportaje citado en el texto curatorial.

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Acople, 2019, vista de exhibición en Roldan Moderno. Ph: Santiago Orti. Gentileza de Roldan Moderno

Alfredo Hlito (Buenos Aires, 1923-1993) y Guillermo Kuitca (Buenos Aires, 1961) recorren, a su manera, “esa zona indiscernible entre la abstracción y la figuración, algo que se da en muy pocas cosas”, define Mariano Mayer, citado también en el texto de Ferreiro. En ambos artistas, las líneas forman estructuras, explícitamente en el caso de Kuitca, quien utiliza mapas y plantas arquitectónicas en sus pinturas. En ese sentido, Luciana Lamothe (Mercedes, 1975), admiradora de la arquitectura moderna, “realiza piezas con caño que articula empleando bisagras y elementos semejantes –los mismos materiales que utiliza en sus instalaciones y esculturas funcionales— diseñadas a partir de estructuras constructivas que se vuelven contra sí mismas”. En Acople, el contorno de una planta arquitectónica de Kuitca está formado por una Corona de espinas –así se titula la obra– mientras que la escultura de Lamothe es un cilindro de caños de hierro, cuyas superficies recortadas forman múltiples puntas filosas. A Gabriel Chaile (San Miguel de Tucumán, 1985) le hubiera gustado ser arqueólogo, dice Ferreiro y agrega: “en su obra orbita la magia, y también la fe en la capacidad de transformación de la materia, sustancia misma del milagro”. Su trabajo se vincula en este sentido con otro aspecto de la producción de Hlito, que vivió en México entre 1964 y 1973, donde su obra adoptó aspectos culturales del mundo precolombino.

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Acople, 2019, vista de exhibición en Roldan Moderno. Ph: Santiago Orti. Gentileza de Roldan Moderno

Fernanda Laguna (Buenos Aires, 1972) crea con sus trabajos formas de comunicación en las que el lenguaje artístico funciona como “un idioma para hablar fuera del sistema del arte”, escribe Inés Katzenstein, y cita Ferreiro. En la muestra, esa “fuerza poética” es equiparada con las inscripciones de Federico Manuel Peralta Ramos (Mar del Plata, 1939 - Buenos Aires, 1992), “poeta, showman, juglar, performer. Una figura excepcional de la escena artística de Buenos Aires, tan extravagante como esencial, cuya obra se desmaterializó hasta volverse una mirada simple sobre la experiencia inmediata”. Mientras tanto, sigue Ferreiro, “Pablo Suárez (Buenos Aires, 1937-2006) rematerializaba su obra con un propósito semejante. Afuera estaba el genocidio, adentro la cama, la planta, las sábanas y el goce”. En la muestra, sus desnudos se vinculan con dibujos de Mauro Guzmán (Rosario, 1977), que “convoca en sus obras las multitudes disidentes, los excesos de la estética trash y la androginia queer”.

Por su parte, Marcelo Pombo (Buenos Aires, 1959) y los artistas de su generación redescubren “la belleza banal”. En 1994, participando en una mesa de discusión junto a dos artistas políticamente comprometidos como León Ferrari (Buenos Aires, 1920-2013) y Luis Felipe Noé, declaró “que él no se sentía interpelado por ese gran escenario de las luchas nacionales y mundiales; que lo único que le importaba realmente era lo que sucedía en sus inmediaciones, en el radio de un metro en torno suyo”. La muestra acopla su Guirnaldas con frutos podridos de 1993 con un dibujo Sin título de Ferrari de 2006.

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Acople, 2019, vista de exhibición en Roldan Moderno. Ph: Santiago Orti. Gentileza de Roldan Moderno

Mariana Ferrari (San Miguel de Tucumán, 1975) produjo en los últimos años una serie de pinturas que desarman la tradición pictórica de los paisajes serranos, la iconografía del trabajo y la atmósfera terrosa de la pintura de Lino Enea Spilimbergo (Buenos Aires, 1896 - Unquillo, 1964) –quien fue profesor en la Universidad Nacional de Tucumán– para trasladarlos al campo de la abstracción gestual. A Ferrari “le gusta el término painting –el que se emplea en inglés para hablar de pintura– porque además de señalar la cosa designa la acción, y esta fuerza dinámica es clave para entender su obra, que se ubica siempre en el límite difuso entre el aniquilamiento y el vitalismo, entre la desintegración y la reunificación. Una manera muy personal de pensar la pintura en relación con el territorio y la tradición”, observa Ferreiro. Los extremos de lo vital y lo inerte se combinan en su obra y también en las pinturas de Silvia Gurfein (Buenos Aires, 1959) que “oscilan entre el fantasma de la forma, su vida pretérita y su definitivo desvanecimiento, hasta volverse color, mancha, bruma, vibración, sugestión”.

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.